El voto, patrimonio de la Izquierda
Las verdaderas razones por las que estos votantes comprometidos han corrido a chantajear a Nader con una medida tan rastrera están perfectamente claras: según algunas estadÃsticas manejadas por medios afines (*) a Kerry, el concurso de Nader puede decantar las presidenciales del mes que viene a favor del actual presidente en no menos de nueve estados en los que Bush y Kerry aparecen prácticamente empatados. Ante esta situación, a los progres de RalphPlease.com no se les ocurre otra cosa que presionar con un torpe chantaje a un ciudadano americano para que deje de ejercer un derecho que le corresponde, y que es muy libre de ejercer.
La verdad es que este nuevo acto de patrimonialización del voto por parte de sectores de la izquierda no nos sorprende. Hace unos dÃas, ese saltimbanqui oportunista de Michael Moore afirmaba que “si no gana Kerry estaremos condenadosâ€?; es decir, el libre ejercicio del voto puede acarrear la maldición, según el astuto Moore.
En España también hemos tenido numerosas muestras de actitudes semejantes o incluso peores. Aún no hemos olvidado cómo uno de los más conspicuos titiriteros de cámara del PSOE, el Gran Wyoming, declaraba después de las elecciones del 14 de marzo que “la democracia hubiera triunfado ganara quien ganará, excepto los que estaban”, negando pues virtualidad democrática a los votos de casi once millones de españoles. Otro caso significativo fue el de José MarÃa Mendiluce, cuya candidatura al Ayuntamiento de Madrid (¡se presentaba por los verdes!) fue objeto de terribles presiones, al más puro estilo estalinista, por parte de la banda de “intelectuales contra la guerraâ€?, e incluso Mariano Barroso y JoaquÃn Sabina llegaron a amenazarle, durante un acto público, diciéndole que “sólo le dejarÃan subir al estrado de los oradores si era para decir que retiraba su candidaturaâ€?. Y todo ello porque determinadas encuestas dictaminaban que Mendiluce podÃa aglutinar veinte o treintamil votos que los titiriteros afines al PSOE consideraban “propiedadâ€? de la candidatura de Trinidad Jiménez.
Esa visión patrimonial de los votos, que es en realidad una visión patrimonial del poder y su usufructo, sólo puede comprenderse desde una concepción profundamente totalitaria de la polÃtica. La izquierda demuestra una vez más que no cree en la democracia, y que está dispuesta a saltar por encima de cualquier consideración para obtener un poder que, según su peculiar ordenamiento, le corresponde mesiánicamente, por una suerte de derecho natural. Si Ralph Nader cede al chantaje, no sólo no estará ayudando a “limpiarâ€? la polÃtica americana (como afirman cÃnicamente quienes le chantajean), sino que estará echándole una palada de tierra encima a la democracia, en América y en el mundo. Nader tiene tanto derecho a constituirse en candidato como Kerry o Bush, o como lo tuvo Mendiluce en Madrid. Se supone que todos ellos se juzgan en condiciones de decir algo al electorado, de aportar sus propuestas de acción polÃtica dentro del mecanismo democrático, y aquellos votantes que les escojan no estarán “robando votosâ€? a nadie, sino que estarán ejecutando su derecho a elegir la opción que más adecuada les parezca. Como el pobre Mendiluce hubo de recordarles a los enfurecidos pacifistas de izquierdas que le coaccionaron, “los votos no pertenecen a los partidos, sino a las personasâ€?.
Parece obvio que ese postulado tan simple y democrático no cuadra con las aspiraciones totalitarias de la izquierda: siendo los votos la llave imprescindible para acceder al poder en las democracias, saben que el primer paso para usufructuar el poder consiste precisamente en apropiarse de ellos.
Posted on Sábado, Octubre 16 2004
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Los votantes comprometidos ignoran o pretenden ignorar que Bush tiene también su propia “competencia”: el candidato libertarian Michael Badnarik.
De todas formas, Badnarik no restará tantos votos a Bush como Nader a Kerry. Pero claro, ese no es el fondo de la cuestión. El fondo estriba en la indignidad moral de la izquierda, -tanto norteamericana como española, como bien apuntas-,que consiste en chantajear a los candidatos que puedan restarles votos, aunque, paradójicamente, militen también en las filas del progresismo.
Gracias por tu comentario, MANNING.
Afortunadamente para la salud democrática del paÃs más democrático del mundo, parece que NADER no se está dejando chantajear, al menos de momento.
http://www.cnsnews.com/ViewPolitics.asp?Page=/Politics/archive/200410/POL20041019b.html