Talante ecologista
El Talante es un fenómeno que traspasa fronteras. Compruébese, si no, el talante demostrado por Donald Goldberg, moderador de uno de los debates organizados con motivo de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se celebra en Bs. As.
(Noticia completa en CNSNews.com).
¡Vaya por Dios! ¿Por qué siempre que se sienta uno con sus amigos a charlar sanamente sobre los prejuicios comunes tiene que llegar un aguafiestas con sus estúpidos datos cientÃficos en la mano? Eso debió pensar Donald Goldberg, moderador de uno de los debates organizados en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se celebra en Bs. As. (Argentina), cuando un periodista de CNSNews.com insistió en preguntar sobre las evidencias cientÃficas que sustentaban las tesis expuestas durante la presentación.
Dicha presentación versaba sobre la campaña que representantes del pueblo Inuit (los anticuados decimos esquimales) han emprendido para obtener de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos una resolución condenatoria contra los EE.UU. por “causar el calentamiento global y sus devastadoras consecuencias”.
El periodista de CNSNews.com pidió a los presentadores que defendiesen las posiciones cientÃficas en que se basaba la petición de condena elevada por los Inuit, y fundamentó sus propias preguntas en los resultados de un reciente estudio publicado por ACIA (Arctic Climate Impact Assessment) que muestran cómo las temperaturas en el Ã?rtico eran, en las primeras décadas del s. XX, muy semejantes a las actuales y que, por tanto, la relación entre las actividades humanas y el calentamiento es especialmente discutible. Con cierto candor, el periodista preguntó a los presentadores si aquellas temperaturas causaron en 1930 algún género de consecuencia desastrosa entre los habitantes del Ã?rtico.
Una de las ponentes, Sheila Watt-Cloutier, Presidente de la Inuit Circumpolar Conference (organización, cómo no, reconocida por Naciones Unidas) afirmó, pese a las evidencias existentes en sentido contrario, que no se produjo desastre alguno porque las temperaturas de 1930 no eran semejantes a las actuales. El periodista volvió a la carga, pidiendo que la ponente le explicase qué tipo de consecuencias espantosas cabÃa esperar del calentamiento del casquete helado que recubre Groenlandia teniendo en cuenta que abundantes registros históricos de temperatura demuestran que, durante la Edad Media, Groenlandia tenÃa menos hielo que en el presente, y que era más cálida (de hecho, el nombre Groenlandia procede de las raÃces escandinavas green land, tierra verde).
Watt-Cloutier, que habÃa abierto su alocución, según parece, aludiendo a determinados análisis cientÃficos, se refugió en la afirmación de que “ella no es una cientÃfica, por lo que no se le podÃan pedir respuestas a preguntas cientÃficas”.
Después que algún otro ponente saliese en auxilio de Watt-Clourier, el moderador de la sesión, Donald Goldberg, sin duda cansado del molesto periodista que, a la manera de un mosquito incómodo, les impedÃa a todos los asistentes cantar a coro la maldad de los EE.UU., la bondad de los inocentes Inuit y la inexorable catástrofe que se nos avecina, afirmó que “aquél no era un evento cientÃfico. Como moderador debÃa poner punto final a esa discusión estúpida que nada tenÃa que ver con lo que allà se habÃa ido a decir”.
Como no podÃa ser de otro modo, al término de la sesión, muchos asistentes increparon al periodista, acusándole de actuar de forma irrespetuosa hacia los Inuit.
En una cosa hay que darle la razón a Donald Goldberg: las preguntas del periodista de CNSNews.com no tenÃan absolutamente nada que ver con lo que allà se habÃa ido a decir. Obviamente, la Conferencia de Naciones Unidas no se ha concebido para evaluar las evidencias cientÃficas de cambio climático, la influencia que la acción del hombre pueda tener sobre él y las medidas que, en su caso, son más recomendables; ni siquiera con el bienestar del pueblo Inuit, a quien difÃcilmente pudo faltar al respeto el periodista de CNSNews.com sólo por intentar que se hablase sobre la verdad. Por el contrario, la Conferencia se ha organizado simplemente para lanzar proclamas alarmistas, vaticinios sobre graves catástrofes y acusaciones carentes de cualquier género de fundamento contra el Capitalismo industrial en general y contra los Estados Unidos en particular. Cualquier intento de aportar al debate datos cientÃficos y análisis empÃricos que, invariable, rebaten las tesis de los ecologistas debe, por tanto, ser cortado de raÃz.
Como siempre, el objetivo no es analizar la realidad, sino ejecutar el plan concebido hace años y seguido con cerril disciplina por muchedumbres de borregos según el cual el Mercado y sus manifestaciones deben ser rechazadas como peligrosas actividades deshumanizadoras y destructoras de un adánico y roussoniano Mundo Feliz. Porque, sin duda, el ideal de los defensores de la causa Inuit presentes en la ponencia referida promueve el regreso a un mundo donde todos podamos ser gloriosamente miserables y primitivos como los Inuit (los que no se han marchado de sus frÃas y felices tierras, cegados por el oropel del capitalismo alienante), y donde, por mucho que se empeñen, seguirán tiritando de frÃo o sudando de calor, no por acción del malvado hombre blanco, sino por esos insondables caprichos que tiene la Madre Naturaleza.
Posted on Jueves, Diciembre 16 2004
Author: Freelance
Filed under: General
Tagged:
Related News: Debate sobre derechos y homosexuales., El Tribunal Constitucional y la seguridad jurÃdica., Adiós, Bobby., Feliz Navidad, Glosa de última hora a una crónica bárbara.,
Previous: El Presidente Marmota
“aquél no era un evento cientÃfico. Como moderador debÃa poner punto final a esa discusión estúpida que nada tenÃa que ver con lo que allà se habÃa ido a decir”.
Genial post, freelance.
Excelente, como siempre. Al hilo de lo leido, la reacción del moderador es lógica…no vaya a ser que cunda el ejemplo, y se pongan en entredicho los vuelos en primera clase, los sueldos, los asistentes, las recepciones y los fondos para estudiar la influencia del cierzo en la baja producción de testosterona de los esquimales ( o como diablos resulte que se llaman ahora).