10 comentarios

  1. Anonymous Diciembre 24, 2004 @ 10:53

    ¿Y qué decir de la religiosidad de la Navidad?. Es que, ya lo estamos viendo, la ola laica puede hasta con los liberales.

  2. Topgun Diciembre 24, 2004 @ 11:16

    Igualmente Emilio, y próspero año 2005 y que sigas tan valiente como en el 2004

    Libremente he escogido consumir lo menos posible, que sin duda será mucho, pero que se le va a hacer.

  3. Freelance Diciembre 24, 2004 @ 12:36

    Pues la religiosidad, querido comentarista anónimo, es harina de otro costal. Ya decía Jean Joubert que le arrebataba la pasión de comprimir todo el conocimiento en un solo texto, ese texto en un párrafo, el párrafo en una frase y la frase en una sola palabra. Confieso que me gustaría poder hacer lo mismo y, en un solo post, hablar de todos los temas; pero es imposible. De todas formas, si te tomas la infinita molestia de repasar post anteriores, verás que he dedicado al asunto algún que otro post y que incluso éste lleva el navideño y religioso título de “Felices Pascuas”.

    De todas formas, no creo necesario que el Estado sustente (con el dinero de todos) la religiosidad de la Navidad, ni tampoco su laicidad; que cada uno la viva y la celebre como quiera. Yo, por ejemplo, no profeso ninguna religión y, por tanto, no le doy a la Navidad ningún sentido trascendente, aunque sí muy tradicional; en todo caso, en mi casa se respeta el carácter cristiano (al menos en apariencia) de la Navidad, fundamentalmente por mis hijos.

    Parece el tema de moda confundir liberalismo con democracia cristiana, o con radicalismo, o con no sé qué otras cosas. Cuando dices que “la ola laica puede hasta con los liberales”, ¿a qué te refieres? “Los liberales” no es un equipo de fútbol, ni un partido político: dentro de esa difusa categoría hay algunas afinidades, desde luego, entre las cuales no está la Fe cristiana.

    Gracias, Topgun. Un abrazo nevideño a todos.

  4. Bitacoras.com Diciembre 24, 2004 @ 13:12

    Agregada al canal ‘Política’ en Bitacoras.com

    Felices Fiestas

  5. Alavés Diciembre 24, 2004 @ 13:14

    Feliz Navidad señor, a consumir!

    Un saludo liberal.

  6. Anonymous Diciembre 24, 2004 @ 13:34

    Feliz Navidad, Emilio. Y como ha dicho otro interviniente, que sigas tan valiente, eficaz y clarito. Un abrazo navideño. Policronio

  7. Anonymous Diciembre 24, 2004 @ 13:52

    Ya sé que los liberales no son un equipo de fútbol. Lo que quería decir con mi anterior comentario, es que la Navidad laica campa por sus respetos. Me parece llamativo que usted, al cual no le guardo ninguna animadversión ni nada de eso ( sigo puntualmente sus escritos ), se dedique a ensalzar el consumo. Evidentemente, en estas fiestas se consume pero no creo que el verdadero mensaje de la Navidad sea ese precisamente. La Navidad es sólo una cosa, y lo demás pues es añadido.

    Un saludo desde el Oratorio de San Felipe Neri…

  8. Roberto Suárez Diciembre 24, 2004 @ 14:09

    Es muy buena época para ensalzar el consumo, ante tanto ataque al mismo de beatos “liberalicionistas” y progres de salón.
    El ahorro, que es muy deseable también, ya lo defenderemos en otro momento.
    Y siempre y en todo lugar, la libertad del individuo para que eliga.
    ¡Feliz Navidad, Emilio!

  9. Pepelu Diciembre 24, 2004 @ 15:26

    Felices Fiestas.

  10. Freelance Diciembre 24, 2004 @ 17:22

    Pues insisto, querido comentarista anónimo. No creo que religiosidad y consumo estén reñidos, ni veo motivos para que la Iglesia, por un lado, y la progresía anticapitalista por otro, nos reprochen “el frenesí consumista”. Por otra parte, me parece pobre una religiosidad que requiere de un momento determinado del año para manifestarse: entiendo, por un elemental sentido de la coherencia, que todo el año debe ser vehículo de las expresiones religiosas. Insisto, yo no soy creyente, pero me he educado en la tradición católica por la que siento un profundo respeto y un ireemplazable cariño, y si algo recuerdo es que se es cristiano todos los días, no sólo los domingos y las fiestas de guardar.

    El consumo es el motor de nuestra forma de vida: garantiza la continuidad del circuito económico, provoca el flujo de dinero y crea riqueza y valor. Estas fechas inciden especialmente en ciertas actividades que, sin la Navidad, se verían forzadas a la desaparición. Podemos preguntarle a un trabajador de Playmobil o de Bandai qué tan “espiritual” y cristiano le parece el ascético afán de no consumir en Navidades y dejarle, de paso, en la calle.

    En relación con mi opinión sobre la “ola laica”, me remito a mis escritos anteriores. En éste quería salir al paso de otra ola que, lo confieso, me preocupa bastante más: la ola anticapitalista.

    De todas formas, Feliz Navidad, querido amigo anónimo.

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