Avistadas hienas ecologistas entre los cadáveres del desastre asiático
Cualquier ocasión es buena para hacer labor de zapa en favor del Protocolo de Kyoto; ahora, algunos pretenden llamar en su defensa a los muertos del �ndico.
Cuando todavÃa no existe recuento, no ya oficial, sino mÃnimamente fiable de las vÃctimas del terrible cataclismo ocurrido en el sureste asiático, ya ha surgido la primera voz ligando la catástrofe al calentamiento global. Según informa CNSNews.com, la corresponsal para asuntos de medio ambiente de Reuters, llamada Alistair Doyle, ha emitido una nota donde afirma que “la elevación en el nivel de los océanos, la contaminación y la destrucción de los arrecifes coralinos pueden hacer los litorales aún más vulnerables a los desastres como los tsunamis y las tormentas en el futuroâ€?
La corresponsal alude en el encabezamiento de su nota a “los expertosâ€?, en general, sin aludir a ninguna fuente concreta, salvo a cierto activista de Greenpeace, de cuya cita no puede deducirse absolutamente nada en relación con el terremoto. Con infantil circunspección, Doyle afirma que 17 millones de personas viven en Bangla Desh a menos de 1 metro sobre el nivel del mar, y apostilla: “como mucha gente en Floridaâ€?. Probablemente esta señora no sabe que esos 17 millones de habitantes del litoral viven de la pesca, actividad que se vuelve penosa cuando uno decide establecer su residencia a, digamos, 4000 metros sobre el nivel del mar. Para Doyle, seguramente serÃa mejor que los pescadores de los médanos asiáticos se mudasen a las faldas agrestes del Karakhorum. Probablemente ahà estarÃan a salvo de la acción del malvado capitalismo.
Cuando todavÃa no existe recuento, no ya oficial, sino mÃnimamente fiable de las vÃctimas del terrible cataclismo ocurrido en el sureste asiático, ya ha surgido la primera voz ligando la catástrofe al calentamiento global. Según informa CNSNews.com, la corresponsal para asuntos de medio ambiente de Reuters, llamada Alistair Doyle, ha emitido una nota donde afirma que “la elevación en el nivel de los océanos, la contaminación y la destrucción de los arrecifes coralinos pueden hacer los litorales aún más vulnerables a los desastres como los tsunamis y las tormentas en el futuroâ€?
La corresponsal alude en el encabezamiento de su nota a “los expertosâ€?, en general, sin aludir a ninguna fuente concreta, salvo a cierto activista de Greenpeace, de cuya cita no puede deducirse absolutamente nada en relación con el terremoto. Con infantil circunspección, Doyle afirma que 17 millones de personas viven en Bangla Desh a menos de 1 metro sobre el nivel del mar, y apostilla: “como mucha gente en Floridaâ€?. Probablemente esta señora no sabe que esos 17 millones de habitantes del litoral viven de la pesca, actividad que se vuelve penosa cuando uno decide establecer su residencia a, digamos, 4000 metros sobre el nivel del mar. Para Doyle, seguramente serÃa mejor que los pescadores de los médanos asiáticos se mudasen a las faldas agrestes del Karakhorum. Probablemente ahà estarÃan a salvo de la acción del malvado capitalismo.
Los apóstoles del catastrofismo no dejan pasar un dÃa sin colmar nuestra capacidad de asombro: pese a los numerosos precedentes, siempre logran rizar el rizo de la cretinez.
La noticia completa puede leerse aquÃ.
Sobre las verdaderas causas, no de la catástrofe, sino de la dramática magnitud de sus consecuencias, puede leerse este interesante post de Jorge ValÃn.
Posted on Martes, Diciembre 28 2004
Author: Freelance
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A mi lo que me ha enfermado son los medios y su preocupación por los turistas y vÃctimas occidentales.
Nauseabunda su insistencia con ese tema.
Es cierto, Narpo: parece que muchos medios distinguen entre muertos importantes y muertos secundarios. Por mi parte, entiendo que la preocupación mayor del público se dirija hacia los compatriotas afectados, pero hay otras formas de tratar el asunto, atendiendo al verdadero interés del público sin tener por ello que menospreciar a la mayor parte de las vÃctimas.
Nada nuevo bajo el sol: los medios, y lo que no son medios, siempre han tenido claro que hay muertos de primera y de segunda, según interese. Sólo hace falta ver el tratamiento que algunos dan en el caso de, por ejemplo, los muertos por actos terroristas.