Outsourcing y sector público.
Aunque Butler mira la iniciativa con optimismo (aun reconociendo que, de momento, es apenas una anécdota), uno no puede sustraerse a ciertas reflexiones ante la posibilidad de que este modelo se generalice.
El outsourcing es una práctica sumamente extendida en el mundo de la Empresa privada. En sentido amplio, cualquier actividad empresarial presente en el Mercado es outsourcing, ya que todo servicio o bien adquirido en el mercado responde a alguna necesidad que el adquirente no puede satisfacerse por sà mismo y que debe resolver, por tanto, acudiendo a fuentes externas presentes en el mercado. En sentido estricto, sin embargo, se denomina outsourcing a la externalización de alguna de las actividades que comúnmente las empresas desempeñan por sà mismas, bien porque forman parte de su core business, bien porque afectan a áreas estratégicas de la gestión empresarial. Por ejemplo, se habla de outsourcing del primer tipo cuando una fábrica de automóviles adjudica a un taller externo todos los trabajos de caldererÃa; el outsourcing de la segunda clase, que es el más habitual (y de hecho muchos teóricos de la ciencia empresarial creen que es el único outsourcing merecedor de tal nombre) puede consistir en la externalización por parte de una compañÃa de su departamento de gestión del personal, o de su departamento de atención telefónica a clientes.
La conveniencia del outsourcing se justifica por razones de coste y, en menor medida, de calidad. En el primer respecto, es evidente que una compañÃa especializada, por ejemplo, en la prestación de servicios de call center tiene la oportunidad de aplicar importantÃsimas economÃas de escala en función del volumen de llamadas recibidas, volumen de llamadas que será tanto más elevado cuanto mayor sea el número de sus clientes. De este modo, saturando los recursos empleados en la prestación del servicio (los operadores, las PABX, los servidores informáticos, las comunicaciones), el proveedor de servicios puede reducir notoriamente el coste por unidad de trabajo de modo que, aun después de aplicarle su margen de beneficio, el precio sigue siendo competitivo en comparación con el coste que deberÃa soportar una compañÃa (por ejemplo, una pequeña aseguradora) que quisiera mantener su propio call center.
Esta práctica, cada dÃa más presente en el mundo empresarial (y quien esto escribe lleva ya unos añitos viviendo de ella), está regida, como es lógico, por las inexorables fuerzas del Mercado, gracias a las cuales todos los agentes que intervienen en el intercambio valoran más lo que obtienen por medio del mismo que lo que aportan. Sin embargo, regresando al caso expuesto por Butler en el ASIB, ¿cuáles son las fuerzas que operan en un intercambio operado en el seno de un pseudo-mercado donde los agentes son organismos públicos?
Probablemente, el efecto primero será que los vecinos de Borough recibirán un servicio público algo mejor, que puede parecer un efecto beneficioso a no ser porque, en realidad, los vecinos de Borough están siendo privados en todo caso de su derecho a elegir el servicio que prefieren, y a valorarlo conforme a su situación particular por la vÃa del precio, cosa que su Concejo les impide. Por otra parte, tampoco sabemos si esos 3,6 millones de libras son más o menos que el coste que hasta el momento soportaba el Concejo de Borough por prestar los servicios con sus propios medios y, lo que es peor, nunca lo sabremos. Si Borough fuera una empresa privada, con una cuenta de explotación y unos accionistas interesados en rentabilizar sus inversiones, tendrÃamos la respuesta en seguida: si la firma del contrato no resultase rentable (es decir, si no fuera un buen negocio) el Consejo de Administración cancelarÃa el contrato de inmediato o, simplemente, se verÃa fuera del mercado. Sin embargo, tratándose de una administración pública por completo ajena al concepto “cuenta de resultadosâ€?, nadie se molestará en comprobar la eficiencia económica de la medida. A lo sumo, se medirá en función del tiempo de ocio adicional que concede a los funcionarios afectados.
Aún más inquietante es pensar en el destino final de los 3,6 millones de libras pagados por Borough a Kent con el dinero recaudado coercitivamente a los vecinos de Borough. Se supone que ingresarán en las arcas públicas de Kent y se dedicarán, bien a reducir los impuestos pagados por los vecinos del Kent, bien a financiar nuevos servicios públicos que disfrutarán éstos. Es decir, se producirá un trasvase de fondos públicos, obtenidos gracias a la capacidad coactiva de Borough, desde las arcas de dicho Concejo hacia las de Kent por la única causa de que los gestores públicos de Borough son más torpes o más haraganes que los de Kent. Extraña manera de llevar a cabo la redistribución de la riqueza.
Butler afirma que el beneficio, en todo caso, provendrá de la capacidad de las administraciones más grandes, como la de Kent, para generar economÃas de escala de las que podrán beneficiarse administraciones más pequeñas (en este caso, Borough) por la vÃa del outsourcing. Al afirmar eso, Butler está pensando en clave privada, en clave de mercado. Para que esto suceda se necesitan dos condiciones previas que, lamentablemente, no parece que concurran en este caso: primero, que el Ayuntamiento de Borough pueda, para de verdad hace rentable la medida, deshacerse de los recursos propios improductivos, cosa que parece improbable tratándose de funcionarios; segundo, que la calidad y adecuación de unos servicios y otros pueda ser ponderada por la vÃa de los precios, cosa que tampoco sucede, porque dichos servicios no se ejecutan a cambio de precios obtenidos libremente, sino de impuestos recaudados coactivamente. Si cualquiera de los dos contratantes entiende que tendrá problemas para casar el valor obtenido del intercambio, le bastará con elevar un poco las tasas municipales para cuadrar las cuentas.
En todo caso, tampoco debemos perder completamente las esperanzas. Puede que la introducción de figuras y elementos tÃpicamente “de mercadoâ€?, como es el outsourcing, en la órbita de la función pública termine conduciendo a ésta por la senda de la privatización. Eso siempre y cuando no suceda lo contrario, y el Condado de Kent se dedique a ofertar sus servicios en el mercado en competencia con las firmas privadas de gestión, con los Accenture, PriceWaterhouseCoopers o Ernst & Young. Que cosas más raras se han visto.
Posted on Jueves, Enero 20 2005
Author: Freelance
Filed under: General
Tagged:
Related News: Debate sobre derechos y homosexuales., El Tribunal Constitucional y la seguridad jurÃdica., Adiós, Bobby., Feliz Navidad, Glosa de última hora a una crónica bárbara.,
Previous: Manifiesto por el NO
Next: ¡A la huelga!
1) Sectarismo en la elección de Blogs.
2) Reaccionistas de derecha, que se escudan en el liberalismo para justificar accionares que están muy lejos de ser liberales.
3) Neo conservadores, en especial el tÃtere de Daniel RodrÃguez, Carlos R. Que con solo leer sus notas nos deja mas que en claro que su posición ideológico escapa a la planteada por cualquier liberal racional y coherente.
4) Los planteamientos derechistas, a favor del PP, y en contra de los socialistas de Zapatero, concentrando todo el odio en la figura de leche de un agente polÃtico, olvidando la esencia del ser liberal, el construccionismo ideológico.
5) La falta de idoneidad de liberalismo en algunos de sus exponentes en especial aquellos, los mas jóvenes, que dicen sentir la esencia del ser liberal, mientras que levantan la mano pidiendo sangre y venganza!.
6) La manipulación de información y noticias para embaucar a los desprevenidos, con razonamientos conceptualizados que escapan al ideario liberal, y se acercan mas al derechismo taliban.
7) Un proselitismo al estilo izquierdista del que ellos se agarran para chupar todo lo que pueden de los pobres lectores que creen en verdad que eso es liberalismo. La vieja estrategia del yo te escribo, te imprimo y te vendo, juega un rol fundamental en la desdichada red liberal, o mas bien corporacion seudo liberal.
Estos siete puntos son la columna vertebral de mi lucha contra REDLIBERAL, y la manipulación del sentimiento liberal.
Soy español, y agradezco a Mariano por permitirme escribir y publicar estas palabras que hace tiempo tenia ganas de comentar.
Mariano, cuentas con todo mi apoyo, en la lucha contra al concentración y manipulación mal intencionada del liberalismo.
José Manuel Gutiérrez, abogado, Madrid.
(…) Gracias José, este es un espacio para discernir y acompañar este proceso en contra de la mal llamada red liberal.
Daniel RodrÃguez debe de saber, al igual que sus tÃteres, Que nosotros somos liberales, y esa debe de ser su mayor preocupación.
La lucha siga….
Mariano Giltra
POR LA LIBERTAD
Lo siento, se ha confundido. Aquà no hay ningún Mariano.
(…)
No se preocupe, pasa a veces.
(…)
Vengaaaa, buenoooo, adióóóóóós.
[…] Yo mismo he tenido ocasión de llevar a la práctica algunas de las ideas de Drucker, revolucionarias en su momento y hoy fuertemente implantadas en la cultura empresarial en todo el mundo, como por ejemplo el Outsourcing, cuya oferta para el mercado de las Telecomunicaciones tuve el privilegio de dirigir durante mi etapa en Getronics. […]
El outsourcing es un proceso de doble file, está claro, esperemos que la administración tenga claro como hacerlo