Ha muerto Cabrera Infante
Cabrera Infante ha representado como pocos la esquizofrenia del Castrismo: primero, porque apoyó la Revolución Cubana, incluso en los peores momentos de represión inicial (nada menos que durante los primeros seis años); después, porque siendo agregado cultural en Bruselas, decidió exiliarse, mostrando desde entonces una postura muy crítica hacia el régimen de Castro y encarnando fielmente la figura del exiliado.
Los medios lo retratan hoy retrospectivamente como un feroz opositor al Castrismo; él, sin embargo, se habrá llevado a la tumba el secreto de la fascinación que, como tantos otros, sintió hace 40 años por la fantasmal revolución que ha llevado a Cuba a la miseria material y moral más absoluta.
Si hay algo cierto que se pueda decir de Cabrera en la hora de sus obituarios es que llevó a Cuba, a la Habana, en el corazón hasta el final de sus días. Yo, que no entiendo el nacionalismo en ninguna de sus vertientes, entiendo muy bien, sin embargo, la pura y simple nostalgia. Dijo Rilke que la verdadera patria del hombre es su infancia: Cabrera ha muerto sin haber dejado de pasear un solo día por los paisajes de su primera juventud, por una Habana de sueños que hace demasiado tiempo dejó de existir.
La obra narrativa de Cabrera Infante abarca algunos libros de relatos, críticas cinematográficas y varias novelas, muchas de ellas de gran valía: “Tres tristes tigres”, “La Habana para un Infante difunto” o “Ella cantaba boleros”. El conjunto de su obra le mereció el premio Cervantes en 1997.
Yo tengo mi opinión personal sobre la literatura de Cabrera: manierista, brillante muchas veces, excesiva siempre, lo mismo que la personalidad de su autor. Para las enciclopedias y las hemerotecas, que es lo que importa ahora, ha muerto una de las figuras más destacadas de la narrativa contemporánea en Español. Que descanse en paz.
Actualización.
Sentido y brillante panegírico en Una Temporada en el Infierno, el blog de Juan Pedro Quiñonero, que me regaña por no haber dedicado más espacio a recordar el infierno vivido por Cabrera Infante desde su exilio. Acepto la regañina con respeto y espíritu deportivo: pero declaro que, de los conversos del Comunismo, siempre me ha interesado más indagar en las razones de su pasado de devoción filo-comunista que en las de su conversión posterior: tal vez ese análisis nos ayude a determinar las causas de que, todavía hoy, tanta gente sienta el influjo fascinante de la tiranía, de la esclavitud, de la opresión. Que no ha desaparecido, que sigue, por desgracia, muy vigente.
Posted on Martes, Febrero 22 2005
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Una pena. Y entre muchas cosas porque no habrá podido ver su querida Cuba liberada de la ignominia castrista
Mein lieber Freund…
GCI no fue jamás ni comunista ni filo comunista… ni mucho menos converso de nada… Ni él ni Nestor Almandros tuvieron literalmente nada que ver con los policias comunistas del parque jurásimo castrista. Ambos sufrieron desde la muy primerísima hora. Cosa que Guillermo y Nestor contaron con detalle hace siglos.
Nobody ist perfect.
Saludos..
JPQ
http://www.unatemporadaenelinfierno.blogspot.com
Estoy polemizando con Quiñonero, aquí, en un rincón de la blogosfera. No me lo puedo creer. Hasta ayer, JPQ era un nombre que yo leía con admiración en los titulares y los escaparates de la Casa del Libro; hoy compartimos café y charla virtual en esta bitácora. Bendita blogosfera.
Dicen los archivos de la época que Guillermo Cabrera Infante fue hijo de fundadores del PCC. Él mismo se significó, allá por los primeros años 50, en la resistencia clandestina contra Fulgencio Batista, e incluso cierto cuento suyo le valió la detención y una multa considerable. Consta igualmente que pisó la cárcel por aquellos años.
En el 59, la Revolución Comunista logra imponerse, tras larga lucha. En ese mismo año, Cabrera Infante accede a la dirección del Instituto de Cine de Cuba y del suplemento literario del periódico “Lunes de Revolución” hasta que dicho suplemento es clausurado en 1961.
En 1962 obtiene el cargo de Agregado Cultural y con ese título viaja a Bruselas, donde decide quedarse, aunque se le franquearán de nuevo las puertas de la isla en 1965, con motivo de la muerte de su madre. A partir de ese momento desarrolla su conocida y meritoria actividad anticastrista, en un ambiente (el europeo de los 60) francamente hostil.
Entre 1959 y 1962, sin embargo, Cabrera gozó del favor de la nomenklatura de Castro, y desempeñó cargos de cierta relevancia para un escritor con fama de conflictivo. Sintomáticamente, siempre dijo que su viaje a Bruselas le sirvió para “abrir los ojos”, señal de que estuvieron, hasta ese momento, cerrados.
No pasa nada. Somos muchos los que honramos su memoria, y no precisamente el tirano de la Habana; por algo será. Justamente su pasado revolucionario convierte su testimonio, su resistencia, en algo más vívido, más verdadero.
Naturalmente, puedo estar equivocado. Lo que yo sé de Cabrera Infante es lo que me han contado, lo que cualquiera puede leer en sus biografías al uso. Si la historia oficial nos ha ocultado la “verdadera verdad”, yo al menos quedaré muy agradecido a quien nos lo haga saber.
Ale…
NO,
1. GCI NO fue nunca comunista.
2. Se podía ser antiBatista y NO totalitario.
3. Hasta hubo comunistas degollados por los comunistas en nombre del auténtico comunismo… Comentario marxista, tendencia Groucho.
4. Entre quienes derribaron (¿?) a Batista, el comunismo tampoco era una prioridad: ni siquiera Fidel se decía comunista. Es propio de comunistas, leninistas y otros istas llamarse una cosa, hacer otra y matar en nombre de una tercera.
5. Lo que escribía GCI en Lunes de la Revolución lo ha contado el mismo GCI y es muy fácil leer… ¡No tiene nada que ver con el comunismo!. Y si mucho con la crítica cinematográfica, muy hollywood cine negro. Por eso lo echaron: por NO ser comunista.
6. El “ambiente de la época” NO refleja con claridad la sarta de puñaladas, tiros, escupitajos y venenos que podía tirarse por la espalda y contra el rostro de quienes se atrevían a decir en voz alta el nombre de GCI…
7. Last but not least… horror: advierto, espantado, que ¡ya nadie se acuerda de todo eso!!!!!!! y que unas fechas escritas en una biografía de agencia OCULTAN una realidad mucho más “rica” (en este caso, “rica” quiere decir siniestra).
Por otra parte, y termino: basta con abrir TTT, leer unas páginas… y ¡como está claro que Guillermo no se entendía —iba a decir “físicamente”— con los comunistas!!!!!!.
De nada, “joven”. El gusto es mío,
JPQ
¿JPQ es el corresponsal de ABC en París?
El cierre de “Lunes de Revolución” se entremezcla con la historia de PM (Post Meridiem, mal pensados) un documental filmado por el hermano de GCI y que mostraba la vida habanera al caer la noche, es decir, el documental más a-político que se pueda filmar, pero que sin embargo para la policía del pensamiento cubana fue intolerable.
No pongo en duda todo lo que me contáis. Muchas de las cosas no las sabía. Permitidme también que, tomando la afirmación de Juan Pedro: “Hasta hubo comunistas degollados por los comunistas en nombre del auténtico comunismo… “, me permita suponer que GCI no se hizo acreedor a la cuchilla del carnicero durante los tres años que permaneció en la isla, como sí muchos otros.
Pero por Dios, insisto. Que nadie vea esto como un reproche de demasiado mal gusto a un hombre que ha muerto y que merece todo elogio por su valor y su constante empeño en mostrar la realidad cubana.
Sobre este asunto yo he dicho más o menos lo que quería decir, tampoco vamos a engolfarnos en un debate sin fin sobre algo que al final no es tan importante. Pero agradeceré más información sobre el asunto (gracias, Klaus Meyer, también) porque es un tema que me interesa bastante y creo que a los lectores también.
“Mi primera error como director de ´Lunes´ fue intentar limpiar los establos del auge literario cubano, recurriendo a la escoba política para asear la casa de las letras. Esto se llama también inquisición y puede ocasionar que muchos escritores se paralicen por el terror. La revista, al contar con el aplastante poder de la Revolución (y el gobierno) detrás suyo, más el prestigio político del Movimiento 26 de Julio, fue como un huracán que literalmente arrasó con muchos escritores enraizados y los arrojó al olvido (…). Desde esta posición de fuerza máxima nos dedicamos a la tarea de aniquilar a respetados escritores del pasado. Como Lezama Lima, tal vez porque tuvo la audacia de combinar en sus poemas las ideologías anacrónicas de Góngora y Mallarmé (…). Pero lo que hicimos en realidad fue tratar de asesinar la reputación de Lezama”
(Guillermo Cabrera Infante, “Mordidas del Caimán Barbudo”, en “Mea Cuba”).
Heberto Padilla, compañero antilezamiano de Cabrera Infante en “Lunes de Revolución”, escribió un poema memorable donde hizo la correspondiente palinodia. A ese poema pertenecen estos versos:
“Hace algún tiempo/como un muchacho enfurecido frnte a sus manos atareadas en poner trampas/para que nadie se acercara,/
nadie sino el más hondo,/nadie sino el que tiene/un corazón en el pico del aura/me detuve a la puerta de su casa/para gritar que no/par advertirle/que la refriega contra usted ya había comenzado.”