¡Cuidado, mancha!
Mi estado de ánimo en relación con las bitácoras liberales es, lo reconozco, frecuentemente mutante. A veces pienso que no nos lee ni el tato. Otras, me da la sensación de que estamos a punto de conseguir algo importante. Puede que la verdad participe de ambos juicios: no nos lee demasiada gente, pero a algunos les debemos de dar bastantes dolores de cabeza, por no decir miedo.
Y como ya no saben qué inventar, ahora se sacan de la manga que cierta bitácora liberal bastante conocida es, en realidad, un montaje para meter spyware en los ordenadores del prójimo desprevenido.
“Cuidado con la página ***, que dirije el sionista ***. Nada más entrar, los supuestos artículos, que realmente son popus cargados de metralla, te depositarán en tu PC un virus, un spyware”.
He leído este mensaje en dos foros de significada militancia izquierdista: el foro de El País y el de A las Barricadas. El mensaje fue posteado en ambos foros en la misma fecha, muy reciente. No quiero poner enlaces, ni tampoco dar cuenta de la web a que se refieren, por no darle publicidad al grosero bulo. De hecho, he modificado ligeramente la literalidad del mensaje (sin alterar en absoluto el contenido) para prevenir el uso de la cadena de texto en los buscadores.
Pero vamos al meollo. Incapaces de recurrir al argumento razonado para oponerse a nuestra influencia (en este caso a la influencia de la web a la que se refieren), recurren ya simplemente a infundir el susto en el personal. ¡No os arriméis a esos, que manchan! Si entras en su página, te inocularán software espía, controlarán todos tus movimientos, te arrebatarán tu intimidad en nombre del malvado capitalismo, las multinacionales del petróleo y la conjura sionista…! ¡Vade retro!
Lo dicho: por ahí deben de andar muy preocupados.
Posted on Viernes, Febrero 25 2005
Author: Freelance
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Precisamente leí esos comentarios en los foros que indicas hace unos días, pero lo único que me causaron fue risa, ni siquiera me molesté en indicárselo a los ” afectados” pues no creo que merezca perder un segundo con tales ” personajes”, a fín de cuentas solo demuestran su miedo.
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Emilio,
Escribir un blog tiene estás sorpresas. Yo también me sorprendo por el alcance de las cosas que cuelgo en mi blog, por ejemplo el gratuito 20 minutos que según ellos tienen 1.862.000 lectores, en su versión “punto es” cita mi humilde blog junto a Criterio y Mangas Verdes entre otros. Como tu apuntas, yo también cada día me sorprendo más por el alcance de los “Blogs”, desde luego no soy el único
Freelance:
Debo decirte que si la influencia de las bitácoras liberales se puede medir en el número de lectores, ésta es creciente. Hace poco comencé a leer Red Liberal y toda su constelación de bitácoras asociadas y no sólo me he convertido en un fiel lector, también me he lanzado a crear la mía propia. Un saludo.
Por la influencia de bitácoras como la tuya yo también me he lanzado a crear la mía propia…aunque de momento es bastante más modesta. Espero irla mejorando con el tiempo.
http://elblogdecastelo.blogspot.com/
Un saludo.
Hay que joderse, ¡qué cara está la libertad de expresión en este “País”!
“De hecho, he modificado ligeramente la literalidad del mensaje (sin alterar en absoluto el contenido)” Queriendo o sin querer, has aportado la mejor descripción que he visto hasta ahora de lo que significa “verdad” para los liberales.
Hombre, Abulafia, suceden dos cosas:
1. Me consta que lo que decía el mensaje publicado en esos foros al que yo hacía referencia es mentira. Me consta de buena constancia. Por tanto, creo que mi obligación y mi derecho es no dar pábulo a un embuste.
2. Cuando publiqué el post, no había contactado con el “afectado”, por lo que no me consideré con el derecho de difundir un grosero bulo que le perjudicaba. Sí me apetecía ponerlo como ejemplo del malestar que las bitácoras liberales están causando a más de uno y más de dos. Por eso recurrí al inocente artificio de cambalachear un poco las palabras. Sin embargo, si comparas el texto que aparece en mi post con el auténtico verás que no he alterado el significado en absoluto.
De modo que, precisamente porque tengo un algo concepto de la verdad, he decidido no darle cancha a lo que no es más que un embuste.