El caso Schiavo - Artículo de J. Craig Williams para FC
None of us want to lose a loved one, and that fear of loss is one of the driving factors in Terri’s case. Her parents are obviously not ready to let her go.
The Schiavo case presents a contrast of extremes - the wishes of the individual against those who think that they should be able to impose their will (or ideologies) on the individual. Add to that mix the absolute insanity of the media covering this story and the attention that it has received. Many of us, myself included, have had to make these decisions before, and will likely again. In my case, as with many others, my grandmother fell ill and my parents elected not to undertake any drastic, life-saving measures. But my grandmother had lived a full life, and even though she didn’t have a living will, my family respected her wishes. She died peacefully. My stepfather, on the other hand, had a living will and when he recently fell ill, his wishes were followed and he died last year, again peacefully.
Terry Schiavo is a young woman, and the considerations are different. Unfortunately, she likewise didn’t have a living will. Here, however, in 2000 there was a trial to determine her wishes. Her husband, Michael Schiavo, was represented by an attorney, and her parents, Bob and Mary Schlindler, were also represented. The court, based on testimony and argument from both sides, determined that Terri did not want her life to be sustained if she was in a persistent vegetative state.
All of the court decisions since then flow from this single event, and that is why all of the court decisions have been against the Schlindlers and in favor of Michael Schiavo. Given this decision, it is impossible for any court to issue an injunction to order the feeding tube reinserted because the case has already been decided.
Your question raises the issue of other public authorities like Florida Governor Jeb Bush, his brother, President George W. Bush and the United States Congress becoming involved after the courts uniformly turned down Terri’s parents. Add to that list the legion of pro-life groups that have, I believe, taken advantage of the media circus surrounding this case to promote their ideologies. In this situation, politics come into play and they take on a life of their own, apart from any relationship to the court proceedings.
It’s relatively easy for politicians to take the position of trying to save someone’s life. It’s much more difficult to say that Terri should be allowed to die. As a whole, we value life over death, and many aspects of our society are designed to preserve life and prevent injury. It’s this overarching belief system that politicians have adopted here as part of their cry to save Terri. It would be difficult to criticize a politician for trying to save someone’s life. On the other extreme, we have Jack Kevorkian who believes that people have a right to die if they want, and he tries to help them. Those actions resulted in numerous judicial battles over the right to die.
As a result, or perhaps more accurately as a way of avoiding those battles, we have Living Wills that allow people to express their wishes before situations arise like Terri Schiavo is in now.
Personally, I think that we need to respect the decision made by the trial court some five years ago and allow Terri to die as the court determined that she would have wanted. We also value due process as part of our Constitution, and that allows for the numerous appeals that Terri’s parents have pursued. Each court, however, has denied them every step of the way. We also have a split government system that allows legislators to make laws, and here Terri’s parents pursued that alternative as well, which opened up a whole other set of appeals and efforts to prevent the feeding tube from being removed. Typically, however, courts have the last word interpreting both laws and disputes between people, so it looks like Terri’s parents have pursued as many legal avenues that were open to them.
I disagree that whatever ideology someone has - pro-life or the right to die - ought to be forced on Terri Schiavo. She apparently made her own decision, and the rest of us would do well to respect that, instead of projecting our own fear of loss on her.
We each need to come to grips with death in our own way. Playing out our own fears with someone else’s life misses the point.
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A nadie le agrada perder a un ser querido, y este temor a la pérdida es uno de los factores esenciales en el caso de Terri. Es evidente que sus padres no están preparados para dejarla ir.
El caso Schiavo se mueve entre dos extremos: los deseos de los individuos por una parte y, por otra, los de aquellos que creen que deberían poder imponer sus deseos (o ideologías) a los individuos mismos. Añádase a esa combinación la demencial cobertura que la prensa ha dado a la historia y la atención que ha recibido. Muchos de nosotros, incluido yo, hemos tenido que enfrentar antes decisiones de este tipo, y probablemente tengamos que hacerlo de nuevo en el futuro. En mi caso, como en tantos otros, mi abuela cayó enferma y mis padres decidieron no emprender ningún tipo de medida drástica al objeto de conservarla con vida. Pero mi abuela había vivido ya toda una vida, y aunque no había dejado un testamento vital, mi familia respetó sus deseos. Murió por el proceso natural. Por otro lado mi padrastro sí había dejado un testamento vital, y cuando no hace mucho enfermó se respetaron sus deseos y murió el año pasado, igualmente en paz.
Terri Schiavo es una mujer joven, y las consideraciones deben ser diferentes. Desgraciadamente, tampoco dejó un testamento vital. En este caso, sin embargo, se celebró un juicio en el 2000 para determinar cuales eran sus deseos. Su marido, Michael Schiavo, concurrió representado por abogado, lo mismo que los padres, Bob y Mary Schindler. El Tribunal, basándose en testimonios y alegaciones de las dos partes, determinó que Terri no habría deseado prolongar su vida en el caso de verse en un estado vegetativo persistente.
Todas las decisiones de los Tribunales desde entonces han girado alrededor de ese único hecho, y por eso todos los pronunciamientos de los Tribunales han sido contrarios a los Schindler y favorables a Michael Schiavo. Dado el pronunciamiento inicial, es imposible para cualquier Tribunal ordenar la reinserción del tubo de alimentación asistida porque ya existe una sentencia en relación con el asunto.
Por otra parte, están el resto de autoridades públicas, como sean el Gobernador de Florida, Jeb Bush, su hermano el presidente George W. Bush y el Congreso de los Estados Unidos, que se han visto involucrados después que las decisiones de los Tribunales han ido oponiéndose a la posición de los padres de Terri. A esa lista hay que añadir la legión de grupos pro-vida que, creo, se han aprovechado del circo de los medios de comunicación que ha rodeado el caso para promocionar sus ideologías. En estas situaciones, los políticos entran en el juego y, ajenos a cualquier procedimiento judicial, asumen el control de las vidas de los demás.
Es relativamente sencillo para los políticos adoptar la postura de salvadores de la vida de alguien. Es mucho más difícil decir que debería dejarse morir a Terri. En general, valoramos la vida por encima de la muerte, y muchos aspectos de nuestra sociedad están dirigidos a preservar la vida y prevenir el daño. Es este sistema de creencias superiores el que los políticos han adoptado como una parte de su clamor para salvar a Terri. Resultaría difícil criticar a un político por intentar salvar la vida de alguien. En el otro extremo está Jack Kevorkian, que cree que las personas tienen el derecho a morir si así lo desean, y trata de ayudarles. Estas actuaciones han generado numerosas batallas judiciales sobre el derecho a morir.
Como consecuencia o, dicho con más propiedad, como una forma de evitar esas batallas, disponemos de la figura del Testamento Vital que permiten a las personas comunicar expresamente sus deseos ante la posibilidad de que se presenten situaciones como la de Terri Schiavo en la actualidad.
Personalmente, creo que debemos respetar el pronunciamiento del Tribunal hace cinco años y permitir a Terri morir, como el Tribunal sentenció que ella habría querido. También hemos de considerar el procedimiento legal como una parte de nuestra Constitución, y eso tiene en consideración las numerosas apelaciones presentadas por los padres de Terri. Cada Tribunal, sin embargo, ha rechazado cada uno de ellos. También tenemos un sistema de separación de poderes que encomienda a los legisladores la tarea de legislar, y los padres de Terri explotaron también esa otra vía, que abrió toda una serie adicional de llamamientos y esfuerzos para evitar que se retirase el tubo de alimentación asistida. Sin embargo, típicamente, son los Tribunales quienes tienen la última palabra tanto en la interpretación de las leyes como en las desavenencias entre personas, así que parece que los padres de Terri han recorrido ya cuantos caminos se extendían ante ellos.
No comparto que ninguna ideología, sea cual sea la que uno tenga (pro-vida o pro-derecho a morir) deba ser aplicada coercitivamente en el caso de Terri Schiavo. Aparentemente, ella se encargó de formar su propia decisión, y el resto de nosotros haría bien en respetarla, en lugar de proyectar nuestros propios miedos o pérdidas en ella.
Cada uno de nosotros debe afrontar la muerte a su manera. Traspasar nuestros propios temores a otro no es más que una forma de desviarse de la verdadera cuestión.
Posted on Miércoles, Marzo 30 2005
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¿Cuándo comunicó Terry Schiavo su decisión? ¿Cómo puede un Tribunal o Juez decidir que ella habría deseado lo que sea? No entiendo la argumentación de Williams, parece que él si quiere llevar el ascua a su sardina
Gonzalo, los Tribunales están precisamente para eso: para dirimir los conflictos entre personas y determinar cuales fueron los hechos o voluntades controvertidas.
El marido de Terri afirmaba que Terri le había comentado a veces su voluntad de no ser sostenida por medios artificiales; en ese sentido, puede afirmarse que Terri hizo su testamento vital de forma oral. Eso es perfectamente válido: yo puedo vender mi coche o celebrar un contrato de trabajo verbalmente. Como los padres de Terri no aceptaron que lo dicho por Michael Schiavo fuera cierto, acudieron a los Tribunales, donde sus pretensiones, a la vista de los testimonios de varias personas, fueron desestimadas: se dio la razón a Michael Schiavo. Es decir, los Tribunales juzgaron que Terri había formado y manifestado su voluntad de no ser mantenida artificialmente de forma suficiente, y que eso equivale a un testamento vital. Los Tribunales pueden equivocarse o no en la valoración de las pruebas, pero son el único medio que tenemos para dirimir este tipo de asuntos.
Por tanto, creo que Williams no acerca ninguna ascua a ninguna sardina: nos ha explicado con encomiable sencillez el proceso que ha conducido a la situación presente, y ha expresado un principio con el que yo estoy de acuerdo y que ya enunció Lugones: “dueño el hombre de su vida, lo es también de su muerte”. En este caso, Terri decidió no ser mantenida con vida de forma artificial; así lo ha deducido, en un proceso válido en derecho y en el que concurrían todas las garantías procesales, un Tribunal.
Ha muerto para siempre.
Enhorabuena Emilio por colaboraciones tan brillantes. Y reconozco que me ha sorprendido tu postura, para bien
El caso es complicado, pero siempre me llama la atención la utilización de las personas que hacen los más “”radicalizados”". Estoy seguro de que si fuera el marido quien pidiera mantenerla con vida y perdiera en los tribunales, más de uno argumentaría justo lo contrario que ahora para defender su postura, no a la justicia. Yo además, suelo dar más “importancia” a las parejas voluntariamente escogidas, que a la familia que a cada uno le toca, aunque suene “tradicionalmente incorrecto”. El abogado eres tú ;-), pero para mí los padres, hermanos, tías del pueblo, de alguien mayor de edad, no son nadie. Con quien sí firmó un contrato Terri es con su marido. Digo yo.
¿Cree alguien plausible deducir del testimonio interesado del marido, que no siempre ha mantenido la misma postura, que Terry Schiavo habría decidido morir de hambre y sed tras catorce días de agonía? Porque eso es lo que ha pasado.
Equiparar la resolución judicial de una disputa monetaria o propietaria a suplantar la decisión de una persona decretando su muerte lenta es mentir y/o tomar por tontos a los demás
Baja de las paredes, Gonzalo. La única diferencia la señalas tú: el motivo de disputa. Como en este caso tienes una opinión preformada, la resolución te parece injusta. El colmo ya son las acusaciones al marido de “interesado”, no te joe, si quieres me llaman a declarar a mí. Y como dije antes, en este caso creo que la opinión de los padres es tan relevante como la mía, Terri no era de su propiedad, ni estaba bajo su custodia, ni decidió tenerlos como padres.
No ando por las paredes, ni me exalto como alguno. Y, sí, tengo una opinión preformada: creo que, no habiendo un Testamento Vital de por medio, expresando sin dudas la voluntad de una persona de no ser tratada médicamente más allá de lo razonable, ni de ser sostenidas sus funciones vitales por medios mecánicos, tomar la decisión de no permitirle vivir no es un acto de caridad (humanidad, para los ultralaicos), sino la actitud deliberada de acabar con la vida de otra persona que ya no puede defenderse, ni arrepentirse (se dan casos de gente que cambia de opinión a lo largo de su vida, aunque no lo creas, playboy)ante un paso definitivo.
Por otro lado, ¿cuántos maridos se puede llegar a tener a lo largo de una vida? ¿y padres?
Hola a todos:
Escribo para expresar mi total identificación por lo expuesto por Gonzalo.
Me parece muuy grave que un tribunal pueda determinar quien puede vivir y quien puede morir, gracias al testimonio de un interesado.
Y el marido era un interesado más, tenía ciertos intereses, que no lo hacían objetivo.
Cada cual puede hacer con su vida lo que le plazca, y si no quiere vivir, que se quite la vida, me parece lo justo, dentro de la libertad de cada uno.
Pero cuando una persona no se puede comunicar, ¿cómo podemos decidir por ella que no debe morir?
En ese caso, retrocedemos a las leyes de pureza racial d elos nazis, donde el poder decidía quien podía o no podía vivir, sin contar con el interesado.
Y de esta manera, nos podremos deshacer de los ancionos con demencia senil y Parkinson, que necesitan ayuda para comer y limpiarse y apenas sí tienen lucidez, o también podemos eliminar a los deficientes, total, su vida no es plena.
Creo, que nadie puede decidir por nadie si su vida es plena o no, o digna, para que ese alguien deje de vivir.
Eso tiene un nombre, y es nazismo.
Si hubiese habido testamenteo vital, el caso es totalmente diferente, pero al no haberlo, creo que ha sido un asesinato legal, ni más ni menos.
Saludos a todos.
JR
Gonzalo, te contradices: La gente cambia de opinión a lo largo de su vida, sí. La gente cambia de parejas, pero no de padres. Tú mismo me das el argumento a favor del marido, que es una elección, y en contra de los padres, que son una circunstancia que nunca cambia.
Respecto a tu actitud preformada, imagina ésta otra: no habiendo testamento explícito, alguien considera que enterrar o incinerar a una persona sin observar la posibilidad de criogenizar su cerebro pensando en un futuro tratamiento… Suena absurdo, lo sé. No es lo mismo, lo sé. Pero la actitud sí, pides que ante la duda sea TU opinión la que prevalezca, con el mismo derecho que otro pediría que fuera la suya. Yo no pido ninguna, me atengo a lo que determine el juez, aunque no me guste, porque ciertamente lo de no inyectar a Schiavo un simple sedante y dejarla morir de hambre me parece una barbaridad.
JR, no mezcles dignidades, deficiencias, sentencias de muerte y nazis, que no vamos a ningún sitio. Y por favor, no anules a uno de los litigantes porque “no es objetivo”, ¡pues claro! no pretenderás que llamen a declarar a Rita la cantaora…
Sección Empanadas: Yo no quiero que mi opinión se imponga, no quiero que los demás se callen, no voy a atentar contra la vida del juez o del “viudo” de Terry Schindler.
Al grano: Quiero exponer mi punto de vista y me gustaría que este tema se discutiera como una categoría y no como la anécdota familiar de alguien en cuya vida no nos podemos meter los demás. Se trata de debatir sobre si, en ausencia de pronunciamiento previo, tiene alguien, ya sea juez, marido, esposa o padres, derecho a decidir que se deje morir a una persona, que solo necesita que se le dé de comer y beber (como un niño, como un paciente de Alzheimer. ¿Podrías, por favor, playboy, atenerte a esos límites? Porque no tengo claro lo que opinas de quitar la vida a una persona.
Querido Gonzalo, con todos mis respetos pero creo que seguimos sin identificar correctamente el tema sobre el que debatimos. Los jueces no decidieron, “en ausencia” de la opinión de Terri, sobre la conveniencia de conservarle o no la alimentación asistida: lo que decidieron es que la voluntad de Terri consistía en no ser mantenida con vida de forma artificial. Los jueces no han “suplantado” la voluntad de Terri, sino que la han “averiguado”, la han “deducido” de numerosos testimonios, no sólo el de Michael Schiavo. Este matiz es fundamental. Decir que los jueces no pueden decidir sobre ese tipo de cosas es poco riguroso, porque los jueces están precisamente para eso, para determinar aquellos extremos donde las personas no se ponen de acuerdo de forma armónica.
Otra cosa es si me dices que las personas no podemos decidir sobre nuestra propia vida, porque es un bien trascendente, cuyo propietario es Dios. Bueno, yo no estaré de acuerdo, pero será ya una cuestión de moral en la que no se puede entrar. Pero si estamos de acuerdo en que las personas somos dueñas de nuestra vida y podemos disponer de ella; y estamos de acuerdo por tanto en que el testamento vital es un instrumento válido para decidir en casos como el de Terri, entonces estamos de acuerdo en que se ha hecho lo correcto, porque los jueces han determinado, a la vista de las pruebas, que el deseo verdadero de Terri era no ser mantenida con vida por medios artificiales.
Sigo creyendo que desenfocais el tema.
No hay testamento vital previo. Esa persona como muchísimas no había decidido nada al respecto. Dar a un juez la capacidad de decidir si ella deseaba o no vivir no es ni siquiera equiparable a la pena de muerte (contra la que, obviamente, estoy), significa que el aparato del Estado tendría la capacidad para ampliar la definición de vida vivible y no vivible y dictar, en nombre de todos los incapaces, su muerte. No estoy exagerando, creo. Solo llevo a un extremo lo que defendeis