En relación con un artículo de David de Ugarte.
Nunca antes había entrado en la bitácora de David de Ugarte, de quien he oído hablar muchas veces, la mayor parte de ellas mal. Ayer fue la primera vez, por tanto, que accedía a Deugarte.com y por eso leí el breve artículo titulado “Zapatero contra la dictadura de los muertos”.
En realidad, antes de leer el artículo reparé inevitablemente en la parafernalia que lo rodea. La cabecera de la bitácora es un conjunto de fotografías del autor: el autor de niño; el autor de adolescente; el autor en compañía de una chica; el autor con unos amigos; el autor con un señor de barba; el autor consigo mismo, muy sonriente. Tampoco dejé de reparar en el abusivo uso de frivolidades de corte infantilón destinadas a crear una pose, una fachada, como los literales del sistema de comentarios: todo eso de Tetsuo, llamarles haikus a los comentarios, los enlaces mutados en psicofonías y los lectores que son nobles samurais, macanas demostrativas de un ego desbocado que tal vez doten al autor de un halo legendario de cara a los chavales, pero que le restan seriedad ante los mayores, o al menos ante quienes no nos dejamos deslumbrar por baratijas. Recuerda a esos quinceañeros infatuados que, para entrar al chat, se ponen lobo_solitario como seudónimo.
Atendido, pues, el envoltorio, nada tiene de sorprendente el contenido. Pese a todo me sorprendió: no creí que pudiera juntarse tanta miseria moral con tanta ignorancia autocomplaciente.
En primer lugar, se explica bien la identificación planteada en el artículo con Zapatero; como él, Ugarte se deja llevar por el frenesí de una verborragia inconsistente, tras la cual no cabe hallar otra cosa que el vacío o la insidia. Bajo la máscara de lo revolucionario, de lo diferente, de lo outsider, se ocultan nada más que una tontería tras otra, pura palabrería sin sustancia. Un ejemplo muy revelador lo encontramos cuando, en el remolino de sus adventicios calambures, acusa a Jon Juaristi de personaje posmoderno, demostrando que se ha molestado menos en comprender qué significa el término posmoderno que en construir una frase pretendidamente asombrosa. Si hemos de ser rigurosos, el concepto de posmodernidad parece concebido especialmente para individuos como Ugarte, es decir, gente que se aparta de los principios que definen la modernidad (el uso de la razón y la consideración del individuo como único sujeto de derechos y obligaciones; principios muy exigentes que no casan con quienes quieren hacer de la prestidigitación su modo de vida) para abrazar corrientes más o menos esotéricas, más o menos iniciáticas e irracionales de pensamiento, como sea esa especie de secta llena de claves misteriosas, de códigos ininteligibles y actitudes surrealistas a la que él pertenece, lo ciberpunk, la Sociedad Red y otros cuentos de camino que suenan como a jerigonza mitad Matrix mitad Crónicas de la Dragonlance.
Sin embargo, la parte fundamental de su escrito es ese descubrimiento de la regla taxonómica que distingue entre vivos y muertos, apoyada en una dialéctica que resultaría odiosa si no fuera porque es simplemente falsa y demagógica. Al establecer su dicotomía tramposa entre la dictadura de los muertos que pretendería imponer Rajoy y la lealtad a los vivos que, según él, encarna Zapatero, Ugarte está obviando, parece que conscientemente, que los muertos, al menos los muertos cuya memoria deshonra Zapatero cuando coquetea con sus verdugos, son la consecuencia de la acción deliberada de éstos, y que la memoria de dichos muertos no es más que el recordatorio, la constatación de que todos somos candidatos a engrosar sus filas si los asesinos así lo decretan y quienes deben impedirlo no lo impiden sino que proponen, frente a los asesinos, talante y diálogo, es decir, cesión, trapicheo, intercambio, precio. Los muertos, la memoria de los muertos, representan el mandato de no pagar a cambio de conservar la vida, porque nada hay más inícuo ni más contrario a la defensa de la verdadera libertad que pagar por la propia vida, que ceder al chantaje para no ser asesinado. Nadie pretende traficar con los muertos pasados (cuya memoria es necesario, en todo caso, honrar, y me gustaría mucho conocer las opiniones de Ugarte si el próximo muerto fuera alguien de su cercanía), ni es la necrológica pulsión de gobernar para ellos lo que está en juego, sino que ellos son la plasmación empírica de la amenaza que pesa sobre todos nosotros, sobre los vivos: convertirnos en muertos igualmente, en moneda de cambio al servicio de los intereses de los asesinos y de quienes les alientan, utilizan y toleran.
Esos y no otros son los muertos que de verdad están sobre la mesa: los que aún no habitan los cementerios; los que todavía estamos vivos, desprevenidos e ignorantes de que una pistola apunta a nuestra frágil cabeza; incluso los que andan por ahí sonrientes, ahuecándose y diciendo tonterías con voz campanuda sin saber que llevan, que todos llevamos una cruz de tiza pintada en la nuca.
Posted on Viernes, Mayo 13 2005
Author: Freelance
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Acabo de entrar, por si estabas exagerando, y creo que es peor aun que lo que cuentas. Esto es lo último suyo:
“Hace unas horas escribía asustado uno de esos escasos post sobre política convencional que sólo escribo cuando me asustan demasiado las tendencias violentas de la derecha escatológica.
Pero más allá de la representación, de toda representación, está la vida. Y la vida, ese país mestizo, es infinítamente más rica que sus maquetas.”
- “Política convencional”… seguro que a el le gusta mas la políica ONG.
- “Tendencias violentas de la derecha escatológica…”. El GAL acaso? Escatológica?
- Y lo de España “país mestizo”?… ¡Será por la tendencia al matrimonio interracial de los marroquíes!
La antigua bitácora de las Indias y el antiguo ciberpunk era bastante bueno.
http://www.lasindias.com/bitacora.html
Y en esta nueva encarnación esta empezando.
No sé que pretenderá este chaval con esa página que realmente, a decir verdad, parece una auténtica secta. No me gusta un pelo. Bajo esa verborrea petulante parece haber odio recalcitrante. Coincido en todas tus palabras, Emilio. Un abrazo liberal.
Fernando Barrera.
Se hecha de menos un enlace porque, torpe de mí hasta que me he dado cuenta del DE no era capaz de encontrar ugarte.com.
Coño, es verdad, el último post es de traca. Cursi hasta decir basta.
Este chico listo tiene la cabeza para llevar sombrero.
No se trata sólo de honrar a los muertos, sino de honrar aún más a esa especie más habitual que son los “zombis”. Gente que vive con la amenaza de muerte permanente por el pecado de no ser nacionalista, y atreverse a manifestarlo y oponerse. Personas que nos representan, ME REPRESENTAN, y nos prestan su vida para que los demás tengamos la esperanza de un día ser libres.
Desde Bilbao. Cerca de la desesperación. No nos queda otra cosa más que aguantar. Zapatero y los suyos, que no cuenten conmigo.
Siento mi reacción tardía al post, pero me acabo de pasar por deugarte.com y no doy crédito: la nada envuelta en la pretenciosidad y la cursilería. Por cierto: ¿algún candidato para enseñarle a este buen hombre a escribir?
Muy buen post, me encantó; me temo que este tipo de personajes no son propios de España, cambiando un par de nombres y podrías estar hablando, por ejemplo, del Caganciller Bielsa, el ministro de relaciones exteriores de Argentina…