Play off para mentecatos.
La Asociación de Baloncesistas Profesionales (ABP) que dirige el que fuera base del Real Madrid, José Luis “Joe” Llorente, convoca a los jugadores españoles a la huelga.
Las razones son pintorescas: según este sindicato de jugadores, la Asociación de Clubes (ACB) discrimina a los jugadores españoles y privilegia a los extranjeros, sean comunitarios, extracomunitarios o nacionalizados. Por tanto, en su pretendida defensa de los intereses de sus afiliados, la ABP plantea un ultimátum al Consejo Superior de Deportes para que modifique las actuales normas de contratación de modo que se devuelva el equilibrio a las plantillas entre extranjeros y españoles. Para conseguir ese equilibrio, proponen los sindicalistas que de aquí en dos años se prohiba a los clubes españoles contratar jugadores extracomunitarios, por ejemplo, norteamericanos.
El deporte de alto nivel es una de las más acabadas demostraciones del carácter fundamentalmente equitativo y nada elitista del mercado libre, ya que la mercancía en este caso es el talento individual de los deportistas. En el deporte de gran competición es irrelevante que el deportista sea un chabolista de Río de Janeiro, un muchacho criado en la China comunista o un ladronzuelo de Brooklyn; si tiene talento puede triunfar, hacerse rico, cumplir sus sueños. Si luego, como el último ejemplo aquí propuesto, lo echa todo a rodar, a nadie sino a sí mismo podrá considerar responsable.
La ABP, con su estrambótica convocatoria, no conseguirá otra cosa que condenar a los jugadores españoles a la irrelevancia. En una liga donde los mejores jugadores del mundo (norteamericanos, serbios, argentinos) no tengan cabida por imperativo legal, las esperanzas de alcanzar las rondas finales en las competiciones internacionales serán nulas; eso restará interés al público y, por tanto, a los patrocinadores, de modo que los presupuestos de los equipos sufrirían drásticos recortes que redundarían en perjuicio de los salarios de los jugadores; de todos los jugadores, españoles, extranjeros, tirios y troyanos. Por otra parte, los propios jugadores españoles a quienes se pretende beneficiar sufrirían los nefastos efectos que el aislamiento produce en cualquier industria, incluso en la del talento: desmotivación, falta de estímulo para la superación, imposibilidad de aprendizaje por contacto con los mejores…
Entretanto, jugadores españoles como Pau Gasol mirarán con enorme indiferencia cualquier cosa que un bocazas como Llorente pueda decir; Gasol se conforma con ser el mejor jugador español de la historia, sin ayuda de nadie, sin otro sostén que su propio talento y su afán de superación. Los sindicalistas baratos como Llorente sólo encontrarán eco para sus palabras entre las medianías; tal vez por eso pretenden que las medianías crezcan en número, para aumentar su público.
Actualización:
También habla de ello Aeri en su bitácora Unión Democrática Española.
Posted on Viernes, Mayo 20 2005
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bueno bueno, tampoco es tan fácil como usted lo pinta, tengo 23 años y he sido jugador de baloncesto,jugué en un modestísimo equipo de pueblo unas 6 temporadas, en las primeras todos eramos jugadores locales,la gente llenaba el pabellón y las escuelas deportivas estaban llenas de chavales dispuestos a aprender ese deporte, todo ello pese a los malos resultados que cosechabamos, entonces para mejorar esos resultados se trajeron jugadores de fuera y con sueldo, catalanes, valencianos, andaluces, etc.., ascendimos 2 años consecutivos, pero no había público. El deporte aunque también es mercado,es también sentimientos.
Ni le quito razón ni se la doy, es tan sólo un ejemplo, la ACB es más complicada de lo que parece, y voy a intentar explicar dos conceptos que se están obviando en los medios de comunicación.
Los propietarios de los equipos son o ayuntamientos, o diputaciones o cajas de ahorros controladas por diputaciones o ayuntamientos, es una liga privada pagada por todos, curioso ¿no?, otro punto importante es que la ACB obliga a que al menos 2 jugadores sean extracomunitarios, es decir podrá haber un equipo con 12 extranjeros pero no con 12 Ashpañoles de pura cepa, también curioso.
Gustosamente leeré cualquier puntualiación
Que conviertan los clubes deportivos en sociedades anónimas y que hagan lo que les de la gana. Lo mejor es no ir a verlos mientras financien la violencia y chupen del bote del estado.