El Cisma de Occidente
La Europa de los burócratas se resquebraja. ¿Estamos ante un proceso de verdadera trascendencia histórica?
Históricamente, el Cisma de Occidente tuvo lugar en el lejano año de 1.378, poco después de finalizada la gran epidemia de la Peste Negra y durante los fragores de la Guerra de los Cien Años. A la muerte del Papa Gregorio XI fueron elegidos para sucederle, no uno, sino dos pontÃfices: Urbano VI en Roma y Clemente VII en Aviñón. Durante 36 años, la Iglesia estuvo dividida en facciones que se aglutinaban alrededor de dos y hasta de tres papas, hasta que el Concilio de Constanza, en 1.414, reunificó la tiara, depositándola sobre las sienes de MartÃn V y poniendo fin al Cisma.
Ahora, tantos años después, asistimos a un proceso que, en lo material, tiene poco que ver, pero que amenaza con remover muy profundamente los cimientos de la Europa que ha venido conformándose durante los últimos 50 años. Después mucho tiempo de profundizar en las alianzas económicas y en la definición de una gran área de comercio libre, Europa, de la mano de un eje de decisión formado por dos de sus tres grandes potencias nacionales (Francia y Alemania) ha avanzado en una dirección netamente polÃtica, presidida por una visión fundamentalmente intervencionista. Este proceso ha desembocado en la redacción de un Tratado Constitucional que, de un modo más simbólico que práctico, debÃa representar la unificación de una Gran Europa (con el añadido de los paÃses del viejo Este) en un solo organismo.
Los sucesivos fracasos cosechados en Francia y Holanda por el Tratado (parido por un individuo que, en buena medida, encarna lo más rancio del intervencionismo chauvinista francés: Valéry Giscard D’Estaing) y, como colofón, el fracaso la pasada semana en las negociaciones por el presupuesto de la Unión durante el periodo 2007 - 2013, con todos los paÃses tratando de arrancar de un monstruoso y desorbitado pastel de fondos y subvenciones el trozo más grande posible, entre acusaciones de “egoÃsmo” y de “falta de solidaridad”, no han hecho más que escenificar un panorama que bien puede acabar en ruptura.
De un lado está el modelo polÃtico, estatalista, fracasado económicamente, opuesto a los Estados Unidos, que defienden Francia y Alemania, con el sorprendente (y seguramente no deseado) estrambote de la España mutante de Zapatero.
Del otro está el modelo económico, liberal, avalado por su éxito económico, atlantista, de Tony Blair, al que se enganchan con entusiasmo las pujantes economÃas del Este de Europa.
El propio Blair se las está arreglando para salir de la crisis con un cierto halo de triunfador. No sólo es que las posiciones de sus rivales franceses y alemanes no han logrado imponerse y que el propio Blair será el próximo presidente de turno de la Unión: es que Blair llega de vencer hace poco en unas elecciones cruciales en su paÃs mientras que Chirac y Schröder presentan ambos unas hojas de servicios demasiado emborronadas, y parecen ambos totalmente amortizados. Además, Blair exhibe sin rebozo sus modernas ideas, de corte marcadamente liberal, totalmente opuestas al rancio estatalismo proteccionista que preconizan desde la acera de enfrente.
¿Estamos, pues, ante un cambio de modelo, ante la oportunidad histórica de devolver a Europa su vieja condición de espacio de libertad y de intercambio, gracias al impulso de un polÃtico sin complejos y de un conjunto de economÃas deseosas de dejar atrás las telarañas del estatismo comunista?
Apenas unos años después del Cisma de Occidente, en Estrasburgo, Johannes Gutemberg dio al mundo una de las creaciones que verdaderamente cambiaron el curso de la historia, y que más han contribuido al fomento de la libertad y el intercambio del conocimiento que está en la base de nuestro moderno sistema de vida: la imprenta. Quien sabe si este nuevo Cisma no será uno de esos tropezones que, como dice el refrán, si no te hacen caer te ayudan a avanzar más deprisa.
Posted on Jueves, Junio 23 2005
Author: Freelance
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AcertadÃsimo tu análisis. Y sÃ, los grandes “terremotos” de la historia han sido la base fecunda de grandes cambios.
Me parece patético ver como Francia dice no a la Constitución Europea porque, según ellos, se aleja de un modelo que sencillamente ellos están aplicando y NO FUNCIONA. Quieren exportar paro y déficit por toda Europa. Los alemanes son más inteligentes, creo que se han dado cuenta de que asà no van a ninguna parte y es bastante probable que cambien su voto en las próximas elecciones.
Afortunadamente para los liberales, todos los paÃses del Este que se han incorporado han conocido bien qué es eso del socialismo y no creo que aceptaran un experimento socialista más. SerÃa lamentable que lo que podrÃan ser los Estados Unidos de Europa acabara siendo la Unión de Repúblicas Socialistas Europeas.
Sorprende la postura de Blair y en general la del laborismo. Gran parte del mérito reside en Thatcher y Reagan, quienes contra viento y marea supieron defender y poner en práctica un cierto liberalismo económico. Gracias a Thatcher los sindicatos mafiosos británicos vieron reducido parte de su poder y las reformas que emprendió la señora aún perduran, hasta el punto que los laboristas parecen liberales en lo económico.
Lo de Francia es de risa, ellos se han derrotado a sà mismos, solitos, empantandos en su propia corrupción.
Bien por Blair, muy acertada su imagen del presupuesto europeo, un 40% del mismo se destina a unos señores que representan el 2% del empleo en Europa.
De todos modos no me hago ilusiones, la propaganda antiliberal es feroz en Francia y en general en toda la izquierda, que para nuestra desgracia domina los medios de comunicación.
Cierto, jmarÃa. De hecho, son las dos caras de un mismo fenómeno: en el Reino Unido, conservadores y laboristas comparten una visión bastante liberal del papel del Estado, mientras que en Francia gaullistas y gocialistas comparten una visión intervencionista y estatalista; es un problema, en efecto, de cultura ciudadana.
Pero hay una cosa que yo me pregunto desde hace tiempo, y es cuánto más aguantará la Izquierda la impostura, ahora que las pruebas del fracaso económico y social del socialismo se multiplican a un ritmo semejante al de las pruebas del éxito liberal (en Asia, en Europa del Este, en Estados Unidos, en la propia España).
Más allá de la monstruosa influencia de la izquierda mitómana y embustera en los medios, yo aguardo la revolución del ciudadano medio, la revolución del sentido común. Puede que la veamos algún dÃa.
Freelance, la impostura de la izquierda no tendrá fin, reconozcámoslo. Después de la caÃda del muro tienen la cara dura de decir que la culpa de que todo vaya mal es del liberalismo. La gran mascarada continuará, véase Francia.
Querido John: los alemanes son más inteligentes? Alemania, con el gobierno socialista de Schröder a la cabeza (y qué cabeza!) ratificó la Constitución Europea! Francia no.
Si hubiera habido un referéndum en Alemania (antes del francés; hoy es distinto), me atrevo a asegurarte que la gran mayorÃa de los alemanes, habrÃan votado que sà a la Constitución.
No te imaginas cómo se alegraron (pueblo, prensa, polÃticos, etc.) cuando ganó tan abrumadoramente el sà en España.
Las próximas elecciones (si se llegan a realizar en septiembre) son elecciones parlamentarias (en un régimen parlamentario conlleva el cambio de gobierno, espero).
Los parlamentarios de la coalición que probablemente ganará las elecciones (te repito, en el evento que se realicen) votó (salvo dos o tres votos) por la ratificación de la llamada Constitución Europea en el Bundestag!
Además -aquà entre nosotros- los democristianos y los socialcristianos alemanes son tan o más socialistas (me “salÔ del tema constitución europea) como los miembros del partido socialista.
Siento tener que decirlo, a lo mejor tú tienes otra idea de Alemania, pero te aseguro que esta es la realidad: por lo menos la que yo vivo diariamente en este bellÃsimo paÃs. Tremendamente socialista, estatista al máximo, dirigista y con una superregulación agobiante.
Con un estado, como dice un amigo -empresario extranjero- que espera y busca que cometas algún error para darte con el mazo en la cabeza.
Hola.
Por lo que leo, este blog es una guarida de liberales y antiestatistas… Asà que vengo a poner algo de disidencia, con vuestro permiso.
Respecto de Europa, como ocurre en todas las épocas, el liberalismo sólo ve aquello que confirma sus ideas, y trata de conseguir para todo el mundo aquello que realmente quiere para sÃ… con la desgracia de quue esos destinatarios de las bondades del liberalismo o no existen como tales, o tienen ideas muy distintas en la cabeza. Hasta el mero hecho de centrar el debate en ideas como izquierda - derecha, o liberalismo - estatalismo es un acto que lleva el mismo pecado de no escuchar ni ver otras realidades, como por ejemplo, las diferencias entre un contrato mercantil (que es lo que parece la Constitución Europea propuesta) y una Carta Magna de verdad, que en todos los paÃses europeos (me atreverÃa a generalizar) goza de amplio respaldo popular porque las personas la sienten suya. Y esas mismas personas están viendo cómo se quiere institucionalizar una Europa de partidos, de polÃticos y de burócratas, en lugar de hacer un “paÃs” en el que cupiéramos todos los europeos, que es el presunto objetivo del eje franco-alemán (y digo presunto porque realmente no es más que otro triunfo más de los más inteligentes entre ustedes, los liberales, por imponer su “magnÃfico” sistema). Y esas personas han votado que no, no porque la burocracia los ahogue, no porque piensen que el Estado se mete demasiado en sus vidas, no por pensar en los resultados geoestratégicos de una Europa más polÃtica, sino, simplemente, porque los europeos ya no tragamos con todo lo que nos echen. Ese sistema contra el que tantas ideas y palabras oponen ustedes nos ha dado la suficiente cultura como para no cerrarnos en siglas ni “ismos”. Probablemente por eso se oponen ustedes tanto al estado del bienestar. ¡Vaya desfachatez que el pueblo piense distinto de lo que yo pienso! ¿No?
En cuanto a Blair…, mi punto de vista es que es un gran polÃtico y estratega, al que encima le están viniendo las cosa rodadas. Según ustedes Gran Bretaña va estupendamente… tanto que pueden permitirse un gran accidente ferroviario al año. Quizás vaya tan bien por la intensa inmigración y el trabajo precario que desempeñan inmigrantes y jóvenes, bueno, más o menos como en todo el mundo, ¿no? Es decir, en todo el mundo donde ha triunfado el liberalismo… Francia incluida, porque decir de un gobierno que, por ejemplo, está tirando abajo todos los avances sociales de la etapa anterior que son antiliberales, me parece mucho decir (como que el PSOE sea un partido “socialista” a la usanza de los años cincuenta y sesenta…). Aunque claro, lo que para los trabajadores y gentes “de a pie” serÃan avances sociales, para ustedes son ¿qué? ¿Los primeros pasos de una dictadura?¿La del proletariado, quizás?Ah, no, que ésa la finiquitaron ustedes antes siquiera de que naciese…
En fin, que ya he despotricado bastante. Pueden ustedes hacer lo propio a lo que yo diga en http://makgregory.blogspirit.com
M@k