11 comentarios

  1. Anonymous Octubre 20, 2005 @ 11:33

    La pena, es que apenas nadie conoce la trayectoria de este cantaautor. Casado en primeras nupcias con una rica heredera, hija de un diplomático, -Ministro de Defensa en la primera época de UCD-. Además, era un rico hacendado extremeño, Alberto Oliart. Sin embargo los que le siguen, se creen que ha sufrido mucho en su vida, cuando como casi todos los socialistas, o mal llamados de ideología izquierdista, se han aprovechado como nadie, de todas las circunstancia perversas del ser humano.

    Así se escribe la historia. Unos creen lo que quieren creer, mientras otros, citamos hechos absolutamentes ciertos.

    Galatea

  2. Zeitnot Octubre 20, 2005 @ 11:53

    Un final muy Sabina XD

  3. Anonymous Octubre 20, 2005 @ 11:55

    Supongo que habeis visto el anuncio de un modelo de citroen en el que un tipo con aspecto normal se disfraza de rockero y se pone a chillar contra el capital.
    ????

  4. Freelance Octubre 20, 2005 @ 12:46

    Tampoco le gente habla mucho de la traición manifiesta que le hizo a su ex-compañero en la Mandrágora Javier Krahe; ni se recuerda la cacicada que le hizo a Mendiluce en un acto de la última campaña electoral por la alcaldía de Madrid, cuando le espetó: “sólo te dejamos subir al estrado si es para decir que retiras tu candidatura”.

    Este espantajo siniestro merece que se le calle la boca recordándole su pasado, su presente y su futuro.

  5. concestor Octubre 20, 2005 @ 17:28

    A ver, a ver:

    Ã?dolo de juventud sin mollera
    y mentor de caducas monarquías,
    progrerío de cazo y de chequera
    de salones y de chancillerías;

    artista, dice, Duchamp taimado
    digo, a quien queda grande lo vulgar
    (de ingenio nulo, gusto limitado),
    ha puesto en verso por no cagar

    una deposición pestilente
    llamando ladilla a quien no toca
    los talones, ni aupado en su gente.

    Este Sabina es ya un tronco herido,
    sin primavera, un rostro de roca,
    que ladra con su corazón podrido.

  6. Anonymous Octubre 21, 2005 @ 5:40

    No se le dan nada mal don Emilio, los de once, nada mal y todo a bien sea de incurrir contra este pollo quejica y bolsilletis a la par, utopista que se empeña en demostrar que lee a poetas mediocres, a los que desacredita incluso más de lo que ellos mismos son capaces (caso de García Montero y Benjamín Prado, de los que nuestro amigo el flaco, presume de ser amigo, al igual que lo sigue haciendo de Krahe, a quien dejó tirado en su día para salir en la tele).
    Ahí le dejo mi intentona:

    Un Torquemada cualquiera,
    Quevedín de pasarratos,
    trovador de los niñatos,
    vómito de quebrada fiera.

    De interviú, asalariado
    madrileño de alquiler
    paleto en Londres, ayer
    hoy portavoz del arado.

    A bien de tu vanguardismo
    que empieza en clase de ciencias
    y deviene en onanismo.

    Tu pose es plagio de agencias,
    prostituyes el dandismo
    siendo puta de excelencias.

    Alberto M. (Sélavy)

  7. Anonymous Octubre 21, 2005 @ 5:43

    Cachis, lo acabo de ver. Espero estar a tiempo de cambiar “quebrada” por “enferma”. Disculpen.

    Alberto M. (Sélavy)

  8. Freelance Octubre 21, 2005 @ 16:31

    Sélavy, qué gusto verte por estos lares, hombre.

    Y qué vueltas da la vida, ¿eh?

    Por cierto que si seguimos (Sélavy, Concestor) lo mismo sacamos para un libro de “Sabinarias” al modo de las “Catilinarias” de Cicerón, pero en obra de conjunto :o)

  9. Anonymous Octubre 21, 2005 @ 18:23

    Placer el de poder seguirle, don Emilio. Leerle viene siendo sano para ejercitar la lucidez (o intentarlo), en un tiempo sus relatos, en otro sus volteos por la actualidad de opinión, telechisme y porcentaje. Enhorabuena por la calidad de su lugar.
    (Sélavy)

  10. Anonymous Octubre 26, 2005 @ 19:38

    ¡Perdón!
    Había entendido algo sobre libertad y quise leer.
    Ya veo que fue un error. El insulto, la calumnia, la agresión verbal son una lamentable secuela de la libertad, pero la Libertad es otra cosa.
    Al llegar al final de la lectura me han dado nauseas. Lo siento, no tengo el estómago acostumbrado a…eso.

  11. Freelance Octubre 26, 2005 @ 19:45

    ¿No tienes el estómago acostumbrado a qué, Anónimo? ¿A los versitos de Sabina? Jo, yo tampoco. Por infumables en lo formal y por vomitivos en lo material.

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