Muerte de dos grandes ensayistas

Más allá de opiniones, de banderías y de barras bravas del pensamiento, lo cierto es que nos han dejado dos de los pensadores y ensayistas más dinámicos e influyentes del extinto s. XX: Jean François Revel y John Kenneth Galbraith.
Siempre he afirmado con orgullo que entré en el liberalismo a través de Jean François Revel. A él le debo el ahormamiento de muchas de las ideas que me bullían por dentro bajo la forma de sensaciones vagas, de simples pálpitos, sin llegar a concretarse en nada intelectualmente productivo. Gracias a él comprendí, por ejemplo, que el nazismo y el comunismo son, en realidad, manifestaciones del mismo fenómeno: la postergación del individuo en aras del colectivo, algo que, también gracias a Revel, ya sé de sobra que no existe. De alguna forma, también Revel me condujo a la senda que, mal que bien, recorro ahora, escribiendo este blog y participando en El País de las Maravillas, una senda que me enseñó a distinguir, en primer lugar, mi padre: la de la lucha pública por las ideas, la de no conformarme, la de alzar la voz contra el pensamiento único que siempre trabaja por ahogar todo otro rastro de pensamiento discordante. Más que cualquier otra cosa, Revel fue un formidable polemista, un agitador de las conciencias que luchó, en su anquilosada Francia, contra la progresiva renuncia del hombre a su esencia natural de individualismo y de libertad y se constituyó en centinela de la memoria de los horrores de los grandes totalitarismos que muchos, hoy día, se esfuerzan permanentemente por resucitar.

También ayer nos dejó, en una especie de conjura de la Parca contra el pensamiento, John Kenneth Galbraith.
Economista de la rama keynesiana, partidario del intervencionismo del Estado en el desarrollo de las relaciones entre los agentes económicos, su figura ha sido notablemente distorsionada y no pocas veces maltratada por sus detractores y también por sus propios correligionarios. Es posible, y francamente deseable, que los historiadores futuros del pensamiento económico rescaten al Galbraith más inclinado a reconocer el Mercado como el verdadero y único vehículo de la libertad económica, y no como el santón del New Deal.
Descansen ambos en paz.
Posted on Lunes, Mayo 1 2006
Author: Freelance
Filed under: Cultura
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Descansen en paz.
necesito los grandes ensayistas del mundo