¡Cuidado, mamá, que viene Caldera!

La noticia no es nada nueva, pero no se le ha dado, en mi opinión, el realce necesario, ni en Red Liberal ni en ninguna parte: hace unos días, el inenarrable ministro Caldera (también llamado, por su propia familia incluso, el tonto de Béjar), que venía quedándose callado desde su infame don Tancredo en el caso Papeles de Salamanca, ha abierto la boca para, con perdón, cagarla, como de costumbre, al insinuar que las pensiones de viudedad deberían reajustarse de modo que vayan a parar sólo a quien las necesita. Se supone que el propio Caldera se arrogaría después el derecho de juzgar quién necesita y quien no de dichas pensiones.
Caldera es algo así como el ministro tipo del actual gobierno: un hombre sin moral y también sin inteligencia. Imbuido de esa especie de obsesión progre por la redistribución, a Caldera le molesta (parece ser) que viudas con otras fuentes de ingresos, como puedan ser las rentas del capital, disfruten a su vez de una pensión que es fruto del esfuerzo cotizante del difunto marido. Si el sistema nacional de solidaridad que llamamos Seguridad Social es injusto y totalitario (que lo es), sólo cabe encontrarle un ápice de justicia si lo consideramos una especie de contrato entre los ciudadanos y el Estado por el cual los ciudadanos aportan cuantiosas sumas por la vía de las cotizaciones, a cambio de la seguridad absoluta de que, a su vejez, dichas sumas les serán reembolsadas, después de un mayor o menor recorte, en forma de pensiones, con absoluta independencia de las condiciones personales del beneficiario.
Pondré como ejemplo, si se me permite, a mi propia familia. Mi padre, fallecido hace poco más de tres años, estuvo cotizando al sistema nacional de la Seguridad Social durante al menos 40, gran parte de ellos por el máximo. Jubilado a los 62 años (y no por su gusto), mi padre pasó a recibir la pensión máxima reconocida por la Ley que, no obstante, representaba apenas una fracción de su antiguo salario. Después de fallecer mi padre, mi madre pasó a recibir una pensión de viudedad de poco más de la mitad que la que mi padre recibía por jubilación, en la cual, por si fuera poco, se le refundió otra pequeña pensión contributiva que mi madre recibía por haber sido también cotizante durante un buen número de años.
Como mi padre, previsoramente, no confió sólo en la Seguridad Social para garantizar su porvenir, mi madre cuenta también a fecha de hoy con un modesto pero sólido patrimonio, como tantas viudas españolas. Ahora, siguiendo los torpes y viles razonamientos de Caldera, mi madre podría ser privada de la pensión que le queda, ya que su subsistencia estaría garantizada por otros medios. Es decir, el contrato de seguro que en su día suscribieron mis padres, forzadamente si se quiere, pero contrato al fin y al cabo, con la Administración española, podría ser roto de forma unilateral por la propia Administración, sin posibilidad de rescate del capital impuesto en su día junto con sus cuantiosos intereses, y que fue recaudado coercitivamente por el Estado. Es decir, el Estado puede arrogarse el derecho de robarle a los cotizantes el fruto de sus sufridas cotizaciones. Si bien se mira, esta propuesta / globo sonda de Caldera no es tan diferente, en cuanto que atentado contra la seguridad jurídica, a lo que estamos viendo que hacen mandatarios bananeros por el mundo alante, con el drama añadido de que las viudas no tienen la misma capacidad de defensa que, por ejemplo, Repsol YPF.
No sólo debemos lamentar la idea que subyace, es decir, esa perversa y siniestra majadería de la redistribución de la riqueza sino que, en este caso concreto, merece la pena recordar que el PSOE ha concurrido a unas cuantas contiendas electorales amenazando a los pensionistas españoles con el coco de la derecha, que venía ávida de sangre y dispuesta a privar a los yayos de su dinerito honrada y duramente ganado durante toda una vida de sacrificio. Ahora, puestos en situación, son ellos los que se dedican a jugar con el frágil corazón de los abuelos, insinuando que tal vez haya que pensarse dos veces eso de que cualquiera pueda disfrutar de una pensión. Mi madre, por ejemplo, pese a todos nuestros esfuerzos por tranquilizarla, lleva unos días en un estado de profunda agitación. Y eso, Caldera, miserable, es algo que nunca te voy a perdonar.
Posted on Lunes, Mayo 15 2006
Author: Freelance
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Estimado freelance, no sé si recibiste mi correo.
Como manipula usted. Stalin un aficionado a su lado. Hay que lamentar la redistribución de la riqueza, que bonito viniendo de un patriota como usted: acaba de decir algo que va contra la constitución…¿será usted un pérfido etarra?
Dígale a su madre que se relaje… los rusos ni están en Madrid ni miden cuatro metros.
La estafa de la Seguridad Social es mucho más grande que la de Afinsa y Forum.
Ojalá la gente se de cuenta del timo obligatorio de la seguridad
social, contrato obligatorio(contradictio in terminis), y donde una
de las partes puede arbitraria y unilateralmente modificar las condicio-
nes del no-contrato, la ley es para todos, menos para el estado, de todas
formas con un par de documentales progres en informe semanal y editoriales
en el pais se consumará la injusticia.
El que acusa al articulista de manipular seguro que es uno de esos a sueldo de Prisa, ZP y la Bardem. Un españolito de esos que se preocupa de los derechos de los monos y descuida con alevosia el derecho de las viudas. AAAH!!! y domina a la prefecciómn terminos como MANIPULADOR, FASCISTA, ETC.ETC.
Sigan así de sus fallos y sus prepotencias llegará la nueva España
Quiero aportar mi granito de arena al tema Caldera. Mi suegra vive en Bejar , enviudo hace 10 años y le refundieron su pensión (habia trabajado en una fabrica) y la de mi suegro pasando a cobrar el minimo (creo que no llega a 500 €. Hace un añpaso ao y medio paso a cobrar tambien el SOVI (por el que habia cotizado en sus años de trabajo) que le habian retirado hace unos años. En Bejar corrió el rumor de que les habia vuelto a dar el SOVI porque la madre de Caldera tenia derecho a ello y tambien pasó a cobrarlo junto con su pensión de jubilación. ¿será cierto?.
El padre de Caldera prjubilado, ocupa un puesto en el ayuntamiento de Bejar por el que cobre religiosamente cada mes, nadie sabe cual es su cometido o función, ¿si esta prjubilado y con una pensión como puede cobrar del ayuntamiento?.
Pero Luisito Luisito: ¿ya has olvidado aquél tiempo en que me proponías ser “amiwitos para siempre” después de tu súper-patinazo en el affaire “Enriquito el Facha”, y me sales con esas?
Vamos a ver, Luisito: yo digo lo que me parece contra la Constitución. Nuestra Constitución es una mierda de Ley. Lo cual no quita para que yo pueda, si quiero, criticaros a vosotros, los politicastros de vía estrecha, por conculcarla o intentar conculcarla, ya que la Constitución es una norma positiva de obligado cumplimiento y yo, por lo menos, la cumplo, aunque me parezca bazofia. Vosotros, los politicastros del PSOE, sacáis pecho por ella mientras, por otro lado, os la cargáis, y además os la cargáis por la única parte que tiene de valor: la que consagra, mal que bien, la igualdad de todos los españoles ante la Ley. De modo que no me des lecciones de constitucionalismo, chavalote, que un tipo que se mete aquí de incógnito a llamarme “hijo de puta” no puede dar lecciones de nada a nadie.
Por otra parte, no te vayas por las ramas y ofrece tu opinión sobre el asunto de fondo, es decir, este nuevo globo sonda por el cual tu conmilitón Caldera amenaza con robarles los dineros cotizados durante muchos años a las viudas de nuestro país. Ese es el debate de fondo, Luisín: lo demás son juegos florales. Y es que no valéis para otra cosa.
Villegas, aclaro tus dudas: el que me acusa de manipular es un cuadro del PSdG, famoso porque, un día, entró en este blog de incógnito a llamarme “hijo de puta”.
Eso es el PSOE. Eso y los GAL, claro.