9 comentarios

  1. Ignacio Diciembre 31, 2006 @ 16:45

    ¿repartes carnet de liberal?
    La pena de muerte aunque para Kant fuera un imperativo categórico es una opción moral y no política: nadie es quien para decidir sobre la vida de otros, ni Saddam ni yo.
    No quiero que decidan sobre mi vida. No quiero decidir sobre la vida de otros. Y mcuho menos sobre su final.

  2. metoo Diciembre 31, 2006 @ 17:48

    ¿Y por qué no le decías eso a Saddam, Ignacio? Hubo como unas, no se, un millón de ocasiones de hacerlo…

  3. Freelance Diciembre 31, 2006 @ 18:30

    Ignacio, no has leído con atención. Es Arístegui el que reparte carnets de demócrata, y a eso me opongo yo. Y doy mi opinión sobre quienes, con argumentos morales, abominan de la pena de muerte pero aprueban, por ejemplo, la invasión de un país con medios bélicos. Es de una hipocresía que sonroja. ¿O es que Arístegui y el PP pensaban que se podía invadir Irak sin matar a nadie? Yo estuve de acuerdo con la guerra del golfo, entre otras cosas, porque también estoy de acuerdo con ahorcar tiranos. Y eso porque la vida, así, en abstracto, la vida de todos y cada uno, no es el bien supremo, como tampoco lo es la paz esa que nos quieren meter muchos de matute.

  4. Aeri Diciembre 31, 2006 @ 21:23

    Me gusta la idea de unir el SST de Bruto a César y el ajusticiamiento de Sadam. Yo incluiría el que dijo JWB al saltar al escenario desde el palco en el que había hecho lo propio con Lincoln.
    Ignacio, la pena de muerte forma parte del derecho de restitución por un asesinato. El problema es que ese derecho lo ejerce el estado sin pertenecerle, en lugar de los legítimos herederos del asesinado.

  5. Aeri Diciembre 31, 2006 @ 21:25

    Se me olvidaba, aunque los hereeros tengan ese derecho no significa que siempre lo vayan a ejercer, bien pueden pedir ser restituídos en forma de prestación de servicios, pago monetario…

  6. Ignacio Enero 1, 2007 @ 11:55

    Ad primum, respondeo:

    -Lo del carnet de liberal:

    de ser una candorosa idiotez; se conoce que Thomas Jefferson era un peligroso totalitario. Yo más bien creo que quien no está dispuesto a defender la libertad con cuantas armas tiene a su alcance, pena de muerte incluida, es que es un liberal con sordina, un liberal de segunda.

    A éso me refería.

    Ad secundum respondeo:

    La vida de cada uno, de cada individuo sí es el bien supremo. Poner algo por encima, si no es Dios ( y el de los católicos) es negar al hombre en su entidad epistemológica. El individuo en la tierra es lo máximo; no el estado.

    Y no se que ni como debia decirle yo a Saddam la verdad.En mi puta vida tuve ocasión de hablar con Saddam, jamás. Y no creo que tuviera nada que decirle, realmente. Ellos saben muy bien lo que hacen; yo solo me responsabilizo de lo que pienso.

    Ad tertium, respondeo:

    Una invasión de un pais es un hecho legítimo per se; forma parte de la condición del estado y la nación; las muertes y los actos de guerra, no son considerables actos de voluntad individual; cuando decides ahorcar a alguien, es una persona qu decide sobre la vida de otra, y otros la secundan. No son términos comparables.

    Aristegui no se de que va, es otro tema, pero yo hablaba de otra cosa ¿o tiras como los progres asumiéndome a mi al pp?

    Aeri respondeo:
    tomar la justicia como algo tribal me encantaría, en ese caso hablariamos en otros terminos, no en estos.

  7. Freelance Enero 2, 2007 @ 12:21

    Ignacio, sin ánimo de prolongar este debate más de lo necesario:

    1. Mi respuesta “repartiendo carnets de liberal” es proporcional a la proposición de Arístegui donde “reparte carnets de demócrata”. Es su injustificada afirmación la que legitima, creo yo, mi respuesta, que sólo se explica por la formulación previa de aquélla.

    2. No puedes ir saltando de la argumentación moral (¿? ¿no sería más bien ética que moral?) para condenar la pena de muerte, a la argumentación política para justificar la guerra. Éticamente, y si de verdad ponemos la vida como cúspide de nuestro sistema ético de valores, tanto da la pena de muerte como la guerra, pues es inevitable que en ambas se pierdan vidas y, así, ambas serán totalmente reprochables. Políticamente (y jurídicamente), la pena de muerte y la guerra son acciones igualmente legítimas porque salvaguardan valores que están por encima de la vida misma, como es la vida de otros, la justicia o la libertad. O hablamos en términos éticos, o en términos políticos; pero no me tomes cada uno en función de la inmediata estrategia dialéctica.

    3. “Aristegui no se de que va, es otro tema, pero yo hablaba de otra cosa ¿o tiras como los progres asumiéndome a mi al pp?”

    Pero coño, si el debate va, precisamente, de unas manifestaciones vertidas por Arístegui en un artículo. Yo no te asumo con nada, hombre. He criticado la postura de Arístegui y he argumentado y ejemplificado mi crítica como mejor he podido; no me saques palabras mágicas del estilo “haces como los progres”, que en este caso no tienen nada que ver, no funcionan.

  8. Ignacio Enero 2, 2007 @ 14:35

    No lo alargaré. Pero valdria la pena hacerlo

  9. Freelance Enero 3, 2007 @ 11:18

    Eppur si muove! ;-)

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