PP: bien hoy, muy mal antes de ayer.
El PP parece empeñado en hacer tortilla sin romper los huevos, y así le va muchas veces. Pese a la demostradísima capacidad de resistencia de sus bases y pese al catastrófico manejo que el Gobierno está haciendo de la situación desde que ETA decidiese incrementar de nuevo el diapasón de sus nunca interrumpidas acciones terroristas con el doble asesinato de Barajas, pese a todo, insisto, el PP parece más preocupado por impedir que le llamen “fascista” que por defender la verdad y el interés de los ciudadanos.
Primero se dejó comer el terreno miserablemente al permitir que el PSOE, los sindicatos y la banda de chacales de la farándula tomasen la iniciativa de convocar la manifestación de Madrid (desalojando a empujones, como ellos suelen, a los convocantes originarios, las asociaciones de inmigrantes ecuatorianos). Después se engolfó en un debate imbécil sobre el lema de la manifestación: que si la palabra Libertad aparecía o no en la pancarta de cabeza. Pero ¿quién les ha enseñado a Rajoy y los suyos a negociar situaciones de crisis? En el Gobierno, que son muy malos pero no son del todo imbéciles cuando se trata de hacer política fullera y de engañar al personal, lo han tenido muy sencillo: toma, PP, aquí tienes la palabrita de marras, ¿qué excusa tienes ahora?
Por eso el PP no ha tenido más remedio que destapar de una vez sus cartas, que son ganadoras aunque Rajoy y sus muchachos se esfuercen por no utilizarlas casi nunca: a esa manifestación no se puede ir porque con el PSOE y el Gobierno (y los miserables pancistas y filoterroristas del “No a la Guerra”) no se puede ir ni a la puerta de la calle mientras no abjuren, pública y ostensiblemente, de sus veleidades negociadoras con los asesinos, mientras no confiesen sus errores y mientras no regresen, gachas las orejas, al Pacto Antiterrorista. O, mejor todavía, mientras no dimitan.
Pero claro: cuando uno vive instalado en la doctrina Arriola (”quédate simplemente sentado a la orilla del río, que pronto verás bajar flotando el cadáver de tu enemigo”) y se pone la sordina por principio, le pasan estas cosas. Mira que Rajoy tiene donde mirarse: en algunos de sus compañeros de partido, por ejemplo, como Alejo Vidal Quadras, que ya lleva unos cuantos días diciendo que esto es una cuestión de sustancia, no de formalidades ni de rigodones políticos; o como Jaime Mayor, que también lleva una pila de meses avisándonos de que este proceso no va de derrotar a ETA, sino de expulsar al PP y a media España del sistema político. Incluso podría Rajoy haber aprendido un poco de Francisco José Alcaraz, que rechazó desde el principio la participación de la AVT en esta manifestación porque, visto lo visto, se convocaba en apoyo de las mismas tesis gubernamentales que han servido para arrinconar y humillar a las víctimas del terrorismo hasta niveles delirantes, de película de miedo.
Y es que Rajoy ha terminado por donde debió empezar: rechazando cualquier componenda con el Gobierno y sus interesados corifeos en aras de una “unidad” que, cuanto más se reclama desde el PSOE, es que más lejana se encuentra debido a la perversa estrategia de Zapatero de volcar el futuro de España en la alianza con los nacionalismos radicales y de expulsar al PP y a sus 10 ó 12 millones de simpatizantes a las tinieblas exteriores. Rajoy lo sabe; pese a todo, cegado por su concepción versallesca de la política y por ese terrible complejo de tantos y tantos conservadores que les impulsa a pedir perdón hasta por haber nacido, se engolfó en un debate idiota sobre la palabra Libertad sí o no, poníendole en bandeja al Gobierno (que se pasa la palabra Libertad y lo que significa por el forro del pantalón, y lo mismo le da ponerla que quitarla de la pancarta) la ocasión para dejarle, una vez más, en ridículo ante buena parte de los ciudadanos.
Fraga acuñó, durante los primeros años del gobierno de Bustrófedon González (según expresión del llorado Campmany), aquella frase de “los socialistas sólo aciertan cuando rectifican”. Me parece muy triste comprobar que la frase, ahora, le sienta como un guante al PP de Mariano Rajoy.
(Fotografía de cabecera: Florencio Sánchez Sanz. www.florenciosanchez.com)
Posted on Sábado, Enero 13 2007
Author: Freelance
Filed under: Nacional, Terrorismo
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Estoy completamente de acuerdo. La conducta gelatinosa de Rajoy y del PP en general siempre me ha parecido dramática e ingrata con respecto a sus bases. Aunque quizá estemos asistiendo a una suerte de hartazgo de esas mismas bases y a la sustitución de la componenda y el complejo por un enérgico liderazgo civil de todos los hastiados por la indecencia. Si Rajoy aprende de ello y saca las consecuencias honestas y correctas, mejor para todos. Si no, la referencia moral de los españoles serán…los cómicos. Dios nos libre.
En otro post ya opiné lo siguiente: La postura del PP es razonable y
debe ser la que ha tomado, pero se le sigue notando importantes lagunas
en su deficitaria política de comunicación. E incluso en la acción,
debían de haber dejado impedido desde el primer momento la intervención de
actores en la manifestación, sino por lo menos dando razones por
las que ninguno de ellos hubiese hecho el paripé de esa rueda de prensa
tan extremista.
Ya es tarde para todo ello, pero tranquilos, Zapatero puede hacerlo
aún mucho peor. Rajoy tendrá otra oportunidad (otra más) para demostrar
quién debería estar en la presidencia del gobierno y cuánto antes mejor.