El déficit de la economía española es de… un par de tardes.
Sumergidos como estamos en el debate alrededor de la política del Gobierno en materia de terrorismo (me resisto a llamarla “antiterrorista” porque no lo es), se nos han escapado con vida algunas de las perlas que el Presidente Zapatero dejó caer en su ladrillesca entrevista concedida a El País este fin de semana.
Yo, en un rapto sublime de heroismo, me he leído la entrevista de cabo a rabo esta mañana para concurrir bien preparado al debate de esta tarde-noche en A Fondo donde, como es lógico, se evaluará la situación generada tras las manifestacioncitas del sábado y la comparecencia prevista para esta tarde en el Congreso.
La entrevista, de modo bien calculado (por algo hablamos del medio hagiográfico oficial del Presidente), pasa de puntillas sobre el meollo de la cuestión antiterrorista(*) y le pone en bandeja a ZP los temas donde, entienden ellos, mejor expediente puede presentar. Por ejemplo, la marcha económica del país (me refiero al país España, no a El País, que ese ya sabemos que siempre marcha de maravilla, gobierne quien gobierne). En el decurso de sus divagaciones económicas, el Presidente, que tiene madera de adivino (ya lo vimos el 29 de diciembre), afirma lo siguiente:
Éste es un país con espíritu de futuro, a diferencia de otros países occidentales con rentas per cápita altas que no tienen hoy esa actitud. Por eso estamos seguros de que vamos a superar a Alemania y a Italia en renta per cápita de aquí a dos, tres años. Les vamos a coger.
P. ¿Vamos a superar a Alemania en renta per cápita?
R. Sí. Claro que sí. Sí.
P. ¿En sólo dos o tres años?
R. Sí, sí. De aquí al 2010 les podemos superar perfectamente. Igualar y superar ligeramente. Es que el crecimiento de España está en el 4%.
Ole tus narices, ZP. Ya que en lo del Proceso de Paz no se ha podido hacer realidad aquello de hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana, habrá que aplicar las artes adivinatorias a otras materias, por ejemplo el crecimiento económico. Lo que pasa es que la adivinación, a veces, tiene sus riesgos. Porque para superar a la economía alemana en el arco de los próximos “dos o tres años” no sólo la economía española debería moverse en ratios de crecimiento sostenido al proclamado 4% del Presidente, sino que la economía alemana debería dejar de crecer y hasta recular, como los cangrejos.
Asumiendo como buenos los datos que el propio Presidente ofrece en la entrevista, el PIB per capita de Alemania es, en 2006, de 25.600 €, por 23.100 del español. En el supuesto de que alemania tuviera un crecimiento real del 0% durante 2007 y España creciera al 4%, España se plantaría en 24.024 €; lejos aún de la cifra alemana. De repetirse el proceso, el 2008 la proporción seguiría siendo favorable a Alemania por 25.600 a 24.985; por fin, en 2009, una España que crece al 4% se situaría en 25.984 €, ligeramente por encima del coloso alemán.
Es evidente que la predicción zapateril se basa en los cálculos que yo acabo de hacer. Es evidente también, por tanto, que Zapatero, ocupadísimo como está en sus labores de gobierno, no ha sacado esas dos tardes que le recomendaba Jordi Sevilla para aprender los rudimentos de la economía, y va por el mundo armado con la cuenta de la vieja por todo bagaje de sapiencia macroeconómica.
Porque que España mantenga ratios de crecimiento alrededor del 4% es especialmente dudoso, pero que eso suceda en un escenario internacional donde, además, Alemania se estanque o mengüe es sencillamente imposible.
En primer lugar, todo indica que Alemania experimentó en 2006 el mayor crecimiento económico de este siglo, con una tasa de crecimiento del 2,5%, una reducción notoria del desempleo y una cifra de déficit que, por vez primera, encaja en los objetivos del Pacto de Estabilidad. Además, el espectacular crecimiento alemán se basa en un incremento muy significativo del consumo interno y de la inversión, lo que da muestras del fortalecimiento relativo de su sector interior, muy débil durante los últimos años del gobierno socialista de Schröder.
Es decir, la locomotora alemana parece haberse puesto en marcha y eso significa que las cándidas ensoñaciones de convergencia real alumbradas por Zapatero se van a quedar en nada; con tal que Alemania mantenga una tasa anual media del 1,5%, en 2009 estará en los 26.770 € per capita, casi 800 € más que España.
Pero es que eso no es todo. Es que, aunque Zapatero no lo sepa, un fuerte crecimiento de los grandes países de la Eurozona implicará una reducción de oportunidades de crecimiento de España en un marco como el presente donde la política monetaria se halla centralizada y los gobiernos nacionales carecen de la capacidad para manipular esa variable. España ha basado en buena medida su crecimiento en una política comunitaria destinada a empujar las lentas economías francesa y alemana, con tipos de interés muy bajos que han facilitado el crecimiento de las economías con diferenciales de convergencia todavía grandes. En España el fenómeno ha sido especialmente marcado, porque el crecimiento se ha sustentado, sobre todo, en la carrera alcista de la propiedad inmobiliaria, fuertemente dependiente de los tipos de interés.
Si en Alemania o Francia comienzan a experimentarse presiones inflacionistas derivadas de un mayor crecimiento económico, el BCE seguirá tirando de la manija del precio del dinero y la economía española, especialmente frágil, con unas economías familiares endeudadas hasta las cejas y una capacidad de consumo ya muy reducida, sufrirá un golpe espectacular. Los primeros síntomas han aparecido ya, como el propio presidente, con bobaliconería, reconoce en la entrevista, creyendo que las lanzas son, en realidad, cañas:
Vamos a seguir creciendo en el sector de la construcción. El precio de la vivienda se está moderando, como dijimos que se iba a moderar.
Claro, mendrugo: se modera porque disminuye la demanda debido al drástico encarecimiento del dinero y, en esas condiciones, tú me explicarás cómo vamos a mantener el crecimiento del sector inmobiliario y de la economía entera, sobre todo cuando el único sector que podría venir en nuestro auxilio, que es el sector exterior, se ve lastrado por un ratio de competitividad de los más pobres de la UE, una balanza de pagos catastrófica y un Euro que bate récords de cotización cada lunes y cada martes.
Por tanto yo le hago una apuesta al Presidente ZP desde aquí, apuesta que deberá verificarse dentro de tres años en el caso probable de que yo siga actualizando este blog y en el caso, improbabilísimo, de que ZP siga siendo Presidente del Gobierno. En 2009 España no sólo no se habrá puesto al compás de Alemania en PIB per capita, sino que habrá aumentado el diferencial. Sólo una salvedad: la apuesta quedará sin efecto si ZP dimite en 2007 y el PSOE pierde las elecciones, porque entonces tendremos esperanzas. No de alcanzar a la locomotora teutona, desde luego, porque yo, a diferencia de ZP, ni soy totalmente ignorante ni creo en los milagros, pero sí al menos de no perder demasiadas posiciones.
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*Este comentario tan poco ajustado a la realidad parte de un error mío que Manel, el revólver más certero a este lado del Pecos, me señala por correo electrónico; toda la primera parte de la entrevista publicada en el diario de papel está, de hecho, dedicada al proceso de paz y a la ruptura del mismo impuesta por ETA.
Posted on Lunes, Enero 15 2007
Author: Freelance
Filed under: Economía y Empresa, Nacional
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