Pequeña addenda al artÃculo del otro dÃa sobre Socialismo y Fascismo. Últimas reflexiones sobre Etólogo.

Mi artÃculo del otro dÃa sobre la naturaleza esencialmente izquierdista del fascismo y el nazismo puso de muy mal humor a algunos izquierdistas de los que mariposean por el entorno de la web de referencia de la blogosfera socialista, Escolar.net. Uno, que se hace llamar Piezas, hizo como DÃaz de Mera y, pese a afirmar repetidamente que dispone de numerosos argumentos y fuentes historiográficas que demuestran que el fascismo no tiene nada que ver con el socialismo, prefirió no compartir con nosotros sus conocimientos; un simple problema, dice él, de voluntad (puede leerse la conversación donde Piezas decide hurtarnos las perlas de su sabidurÃa a partir de aquÃ). Sin embargo, de entre todos los crÃticos fue nuevamente el comentarista que se firma Etólogo el que más extremó sus muestras de disgusto, escribiendo un comentario que tardé en leer porque a Escolar, según parece, no le funcionó el condensador de fluzo durante unas horas y después tuve muchas cosas que hacer. En todo caso, el comentario reza como sigue:
Para mÃ, por razones personales, familiares y profesionales, alguien que diga que “el nazismo y el fascismo son de izquierdas” es a) un mastuerzo o b) un hijo de la gran puta. En el caso del tal Emilio Alonso, intuyo que se dan ambas condiciones. Y, desde luego, en el paÃs en el que vivo desde hace casi veinte años, no dudarÃa un solo segundo en aprovechar las posibilidades legales existentes para denunciar lo que considero una grave banalización del nacionalsocialismo y sus crÃmenes y una burla de sus millones de vÃctimas, muchas de ellas también “de izquierdas”. En España, lamentablemente, eso no es posible.
El resto, las lecciones de Historia, se las doy (bien pagadas) a mis estudiantes en la facultad. A “Freelance”, que además de ignorante es un tipo fatuo hasta extremos patéticos, que le conteste su abuelo el de la clap (Carlos Arrikitown sabrá a qué me refiero).
Y, de paso, que le den…
Es decir, Etólogo profundiza en su estrategia de confirmación de lo que ya sospechábamos: que es un fascista de izquierdas. Obsérvese que, por todo argumento, me vuelve a llamar, esta vez con todas las letras, hijo de puta, que es el único delito (en este caso, de injurias) que se ha cometido aquà hasta el momento. Dice Etólogo, además, que en el paÃs donde él vive afirmar que el fascismo es de izquierdas podrÃa poco menos que costarme la cárcel. De bote pronto deduje que Etólogo vive en Cuba, y eso me hizo explicarme muchas cosas; personas bien informadas me sacaron de mi error, porque Etólogo, por lo que se ve, vive en Alemania. Me llenó de extrañeza que Etólogo, que se dice profesor de Historia, no sepa entonces que los libros de Hanna Arendt se venden en las librerÃas alemanas con toda normalidad, sin que editores y libreros tengan nada que temer de la celosa policÃa teutona, y eso que la notable filósofa defiende más o menos lo mismo que yo. Por no hablar de Karl Popper, claro.
Para apelar a nuestra compasión, Etólogo alude a brumosas razones “personales y familiares”, como quien pide lastimero que se respete su dolor. Para ilustración de Etólogo le diré que a mi abuelo (al que mandaba la clap, no; al otro), que era teniente del ejército republicano, lo mataron los regulares de Franco en Talavera de la Reina, es más, lo asesinaron ruinmente mientras yacÃa en la cama de un hospital. Lo que pasa es que yo tengo el raciocinio alojado en una zona del cerebro distinta de la que contiene el dolor y, a pesar de la abrumadora propaganda y de las leyes por la creación de una memoria histórica falsa, no se me oculta que la cosmovisión que movÃa a quienes asesinaron a mi abuelo era casi idéntica a la que movÃa a los revolucionarios socialistas del 34 que dieron origen a la Guerra Civil española, lo mismo que los ejércitos rusos que entraron en BerlÃn en el 45 defendÃan ideales totalitarios brotados del mismo tronco que los ideales que los soldados alemanes que se les oponÃan habÃan defendido durante toda la campaña.
No hemos de dejar pasar que Etólogo, que como hemos visto no aporta ninguna clase de argumento contrario a los mÃos, sà recurre, después de al argumento ad hominem, al argumento ad auctoritate cuando pretende apabullarme diciendo que él es profesor de Historia. A esto debo responder que en mi opinión Etólogo miente y, como dijera el sabio Merlino, a las pruebas me remito. Un historiador no habrÃa vacilado en sepultarme bajo una montaña de fuentes, y a Etólogo no le ha dado el caletre más que para llamarme hijo de puta dos veces, parapetado tras el confortable anonimato de su alias. Dice él que las lecciones sólo las da previo pago, pero para insultarme tampoco (que yo sepa) le pagan y mira cómo se aplica a la tarea.
Pero basta de hablar de Etólogo, que es contingente, y pasemos a la sustantividad del asunto. Hay dos constantes ideológicas en el fascismo y en el socialismo que el otro dÃa dejé en el tintero y que me gustarÃa anotar aquÃ. Se trata de dos componentes ideológicos que identifican y ligan a ambas corrientes totalitarias con especial fuerza, mucho más, como veremos, el segundo que el primero.
1. El culto al lÃder.
MarÃa Esther Vázquez, biógrafa de Jorge Luis Borges, referÃa con sorna algunas de las ridÃculas proclamas con que la propaganda oficial llenó la Argentina durantes los años de plomo del peronismo: “Perón cumple, Evita dignifica”. ¿Cúmple qué cosa, dignifica a quien?, se preguntaba escandalizada la escritora porteña. Para un dictador, eso es lo de menos: no es necesario sonar inteligente porque de lo que se trata es de colmar la vida pública con la imagen del lÃder, hacerla consustancial a la mera existencia de los ciudadanos transformados en súbditos. Esa táctica de propaganda masiva, de aplastamiento de las conciencias individuales, de suplantación de la identidad propia por la identidad colectiva encarnada en la personalidad y la imagen del lÃder y los sÃmbolos del partido es uno de los puntos de confluencia más conspÃcuos del fascismo y socialismo.
Fruto de esa visión providencialista de la figura del lÃder, los totalitarismos de uno y otro signo han recuperado una figura singularmente relacionada con el Antiguo Régimen como fuente de legitimidad polÃtica: la sucesión hereditaria. La legitimidad, hurtada al parlamento (que se identifica con la decadente democracia liberal y burguesa tanto por el nacional-socialismo como por el internacional-socialismo) no puede dimanar de órganos humanos y ha de ser confiada a la perpetuación de una estirpe, a la mera biologÃa. Los fascismos originarios, el de Mussolini y el de Hitler, no gozaron de tiempo para perpetuarse en la forma de dinastÃas y, entre los fascismos más o menos convencionales, hoy prácticamente erradicados de la faz de la tierra, no cabe hallar otro ejemplo que el de los Duvalier en HaitÃ; en las tiranÃas de izquierda, sin embargo, esta evolución institucional propia de las monarquÃas absolutas se ha convertido en una costumbre muy extendida. Citamos aquà el excelente artÃculo de Alan Reynolds en El Cato:
Los dictadores fascistas usualmente colocan imágenes gigantescas y estatuas de si mismos en cada esquina importante de las calles. También lo hacen asà los dictadores comunistas. Y también lo hacen asà los teócratas que aspiran a ser dictadores fascistas, tales como Hassan Nasrallah de Hizbolá (el “Partido de Dios�) y Osama bin Laden.
Una vez que se toman el poder, los dictadores fascistas terminan tratando de establecer dinastÃas polÃticas, tales como la de “Papa Docâ€? Duvalier de Haità quien dejó su poder a Baby Doc. Los dictadores comunistas, en cambio, resultan tratando de establecer dinastÃas polÃticas, tales como la de Kim Il Sung quien ha dejado su poder a Kim Jong Il. Fidel Castro de la misma manera pretende que Cuba y sus sirvientes permanezcan siendo la propiedad privada de la familia Castro.
Una monarquÃa totalitaria hereditaria no es una idea nueva radical—era muy familiar para Louis XVI y para Maria Antonieta. Pero aún asà al Comandante Castro y al Coronel Qaddafi de Libia se les ha permitido describir su dictadura militar como una dictadura “revolucionariaâ€? en lugar de una reaccionaria. Fidel describe a su hermano Raúl como “más radicalâ€? porque él asesinó a más personas que él. De acuerdo a aquél estándar, Pol Pot, Stalin y Mao Tse-Tung deben haber sido unos tipos verdaderamente progresivos. Ni hablar de Hitler o de Attila el Uno.
2. El antisemitismo.
Más arriba hemos citado a Hanna Arendt. Esta sobresaliente politóloga y filósofa, una de las más profundas analistas del fenómeno polÃtico y social del Totalitarismo, vio en el antisemitismo la verdadera raÃz común de las dos ramas de la izquierda que aquà hemos dado en llamar nacional e internacional-socialismo. El nazismo original pasó a la historia, sobre todo, por su despiadada persecución de la raza hebrea y por el asesinato en masa a que sometió a la misma; sin embargo, aunque maquillado por la propaganda, el antisemitismo de la izquierda, desde el comunismo soviético hasta los modernos movimientos de la izquierda antisistema, no es menos virulento ni menos visceral que el de los nazis. Para entender la razón tendremos que recurrir a la Historia del torturado pueblo de Israel. Tendremos que hacerlo muy esquemáticamente, porque el asunto, enfocado como debe, darÃa para varios volúmenes.
Durante la Edad Media, el pueblo judÃo, socialmente muy avanzado en aquella época debido a la antigüedad enorme de su cultura, habÃa visto cómo se le vedaba el acceso a la propiedad de la tierra y a buena parte de los oficios manuales, controlados por corporaciones relacionadas con la Iglesia cristiana. Esas prohibiciones obligan a los judÃos a obtener sus frutos, ya que no de la tierra que no pueden poseer, del dinero y por eso, y también por causa de su gran dispersión territorial (otra necesidad hecha virtud, ya que de todas partes se les expulsaba), fundaron las primeras bancas y casas de cambio, creando de este modo la economÃa financiera moderna. La creciente monetarización de las economÃas hizo crecer la fortuna de los judÃos y, acompasadamente, la antipatÃa que los gentiles sentÃan por ellos. Renán lo describe con precisión: “el medievo reprocha al judÃo la profesión a la que lo ha previamente condenado”
Bien puede decirse que el pueblo judÃo, como factor dinamizador del mercado y de la internacionalización, es una de las causas históricas del capitalismo y de la sociedad burguesa. No es nada extraño, pues, que Karl Marx volcase todas sus antipatÃas contra ese factor originario de la sociedad que intentó demoler filosófica e ideológicamente. En “La Cuestión JudÃa” Marx sistematizó su odio a todo lo judÃo (que, en término que ha hecho fortuna, cabe calificar de auto-odio, por cuanto Marx era de origen semita) basándose en ideas que ya podÃan rastrarse en Fichte y en Hegel. En la época de la Revolución de Octubre, el propio Lenin apostilló a Marx: «Quien quiera que directa o indirectamente proponga el lema de una cultura nacional judÃa es un enemigo del proletariado». Quedaba, pues, sembrado el germen del antisemitismo como uno de los referentes intelectuales más profundos y basales de la ideologÃa de izquierda, por cuanto el pueblo judÃo era la encarnación del enemigo por excelencia: la sociedad burguesa.
Hitler y su Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes no tuvieron más que recoger la mies brotada de aquel germen. El propio Hitler dejó escrito que su propósito no era superar el marxismo, sino ponerlo en práctica. El odio al pueblo judÃo era una de las más evidentes formas de hacerlo, revistiéndo de lucha de razas (torciendo, por cierto, la historia y la etnografÃa, por cuanto el pueblo judÃo no es menos ario que el germánico, ya que ambos proceden del solar originario del pueblo ario, las faldas del Paropamiso) lo que no era más que la lucha de clases enunciada por Marx. Hitler destruyó al pueblo judÃo mientras se aliaba con el pueblo italiano, siendo tan escasamente ario el segundo como el primero según la peculiar visión nazi de la pureza racial. Pero la banca y la gran industria alemanas no pertenecÃan a los italianos y sà a los judÃos. El viejo prejuicio antisemita medieval afloraba de nuevo.
A dÃa de hoy, el antisemitismo es una de las nada disimuladas banderas de la izquierda internacional. Los intelectuales de la izquierda caviar miman al Islam (que no es otra cosa que el moderno nazismo) mientras nos alertan del siempre inminente peligro de la conjura hebrea y la dominación sionista. Al mismo tiempo, lÃderes europeos de izquierda que pasan por ser moderados y socialdemócratas se envuelven en la palestina , le encienden sahumerios a la memoria del terrorista Arafat y claman, desde la ONU, por la concesión de más ayudas y más impunidad para los cachorros de Hamas y de la Jihad. Hitler, desde su sitial en los infiernos, les mirará con aprobación, puede que incluso con regocijo.
Actualicen sus enlaces:
Este post de Happy Butcher es imprescindible para entender mejor las tesis defendidas aquÃ.
Posted on Lunes, Abril 2 2007
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Filed under: Cultura, Historia, ¿Por qué la gente es de Izquierdas?
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El problema de fondo radica en las etiquetas. Una cosa es despachar un comentario diciendo que Hitler era socialista y otra cosa es dedicar un post a defender la tesis de que fascismo y comunismo son dos ideologÃas de izquierdas.
Como he dejado escrito en http://sirajoyfueraliberal.blogcindario.com/2007/04/00366-la-falage-de-izquierdas.html, el fascismo es tan anticapitalista como antimarxista, por lo que no se debe encasillar asà como asà en la izquierda. Este es un debate tan viejo como el propio fascismo. Cuando Hitler llegó al poder, se cargó a las SA (Sturmabteilung) de Ernst Röhm por revolucionarias. Franco, por ejemplo, dejó a la Falange con su revolución pendiente sine die.
Los totalitarismos de todo tipo son intervencionistas, pero eso no supone una ubicación apriorÃstica a la izquierda del marco polÃtico. Ahà tenemos a Gallardón, intervencionista sin par, centrista de pro. El intervencionismo económico de la extrema derecha de los años treinta, nace al socaire de ideas conservadoras de gentes de clase media y media alta, que encontraba en las corporaciones medievales una especie de espejo en el que fijarse para combatir la revolución roja o soviética. La propiedad privada, por ejemplo, que estaba prohibida en la URSS, funcionó en las dictaduras de derechas. La Falange, por ejemplo, respetaba a la Iglesia Católica, cosa que no hacÃa la izquierda. Los movimientos ultraderechistas se basaban en concepciones historicistas de las cosas (Imperio Romano, Imperio Español…), mientras que los movimientos ultraizquierdistas eran completamente revolucionarios e iconoclastas.
En fin, que a mi juicio, no todos los totalitarismos son de izquierdas. Cuando surge la Revolución sociética, las clases medias europeas reaccionaron con totalitarismos (de derechas, anticomunistas). Las cosas fueron asÃ. Hubo totalitarios de izquierda y de derecha.
Un post muy bueno, salvo por el “pequeño detalle” que el Comunismo es una creación de judÃos. La Revolución de Octubre es mayoritariamente ejecutada y organizada por judÃos y apoyada por la mayorÃa de los judÃos rusos. Pero claro siempre se puede recurrir al comodÃn del auto-odio. En definitiva que niego que la izquierda sea antisemita y mucho menos que lo fuera en su origen. Hasta Marx era hijo de un rabino, su supuesto “odio” a los judÃos es absurdo, como mucho se oponÃa al tribalismo judÃo, pues lógicamente iba en contra del ideal universalista del Comunismo.
Pero seamos serios … ¿alguien en su sano juicio (énfasis en la primera parte de la pregunta) imagina a Hitler defendiendo el cheque escolar, a Mussolini hablando del tipo único o a Franco cargándose los aranceles y despotricando contra los acuerdos de Bretton Woods?
Todos estos totalitarios defendieron polÃticas intervencionistas en lo económico. ¿Qué se creen que significa “volkswagen”, y cómo piensan que lo montaron los alemanes? ¿Quién se creen que sentó las bases de la seguridad social española? ¿el PSOE?. Hitler era un vegetariano ecologista que se pasó años de vagabundo y Mussolini fue un desertor hijo de un anarquista y una maestra de escuela.
No podemos considerarlos de izquierdas en su amplio sentido , pero defendÃan una polÃtica socialista en lo económico y fueron rabiosamete nacionalistas. Su leitmotiv era, a fin de cuentas, la primacÃa del estado sobre el individuo. Y en ese punto coincidÃan con la izquierda mas extrema de su tiempo (Stalin y cÃa).
La cuestión es mucho más sencilla: Los términos derecha e izquierda no son adecuados para representar la ideologÃa polÃtica.
No puedo estar más de acuerdo con snipfer; yo hablarÃa de liberalismo e intervencionismo como puntos antagónicos ya no solo de la economÃa, sino de la polÃtica en general. Los matices nacionalistas sencillamente le dan un tinte “exótico” al cóctel. Por cierto, hablando de intervencionismo… otro capÃtulo más en el culebrón Endesa. Animo Pizarro!! TodavÃa no has dicho la última palabra!! Leña al mono, que es de goma..
Fascismo, por definición, sea el nacional-socialismo alemán, el fascio italiano de mussolini o la Falange en España, son por definición movimientos de izquierda nacionalista, con el detalle añadido en la Falange de ser además católicos.
Y no está mal dejarles claro a todos estos atrasistas, falseadores de la historia, que el PSOE aliado con la CNT y el PCE ha sido el mayor grupo terrorista, en grado de genocidas, y golpista que ha tenido que soportar este paÃs.
Llega con citar las frases de sus propios cabecillas, comenzando por su fundador Pablo Iglesias, de tendencias asesinas:
“Si tenemos que destruir la sociedad para implantar nuestro dogma la destruiremos”. Asà comenzó la destrucción, anunciándola.
Añado más: también ETA es fascista, pues es socialista y nacionalista.
Se supone, es un decir, que las otras corrientes del socialismo eran “internacionalistas”. Entre mónstruos andaba el juego.
A mi el tema me aburre ya; luego se cogen a un filamento pequeño para justificarse; es la conocida ley de Ignacio; gente baja, infraseres. Y si, la universidad está asi de degradada: ya te hablaré del profesor de Medieval que en Valencia cursos de doctoreado 2004 dijo de tal modo que lo oi yo: “Internet es fascista y os lo voy a demostrar”
Ya me aburren en exceso los infraseres; que empiecen a matarnos, pero que no me hagan leer sus pateticas justificaciones de su vida.
Smith, cuando tenga tiempo responderé con más amplitud a tu interesante comentario (los que han ido apareciendo debajo también lo son), pero de momento dejo un apunte: los totalitarismos comúnmente considerados “de derechas” no fueron movimientos de las clases medias, sino movimientos obreros como el comunismo soviético.
Snipfer, totalmente de acuerdo. Mi interés por colocar al fascismo en su lugar histórico es el paso previo y necesario para desprestigiar la actual escala polÃtica por la cual, en la izquierda extrema está el estalinismo y en la derecha extrema está el nazismo. Según esa peculiar escala, la virtud está en “el centro”, y ya sólo esa afirmación es una llamada a la componenda, a la debilidad y al relativismo. Yo abogo por la reconstrucción de la escala justo en el sentido que propone Secret Affairs, es decir, en un lado está la libertad y en el otro está la tiranÃa, con nazismo y comunismo de la mano, y una vez recorrido este camino intelectual (que es necesario para demoler la propaganda comunista de tantos años) discutir sobre si Hitler era de izquierdas o de derechas será un debate de galgos y podencos. Naturalmente, en esa “nueva” escala, yo creo que hay que situarse muy cerca de la “extrema libertad” y alejarse de toda veleidad centrista y pastelera.
¿Y que culpa tendrÃa el pobre de tu abuelo de que tu seas un hijo de puta con todas las letras?
Liberal pero hijo de puta.
Y dejense de complejines y manias.
Ustedes son fascistas nacional-catolicos y tanto el grupo liberal del parlamento europeo, como el resto de los partidos liberales del mundo, abominan de los que se autodenominan liberales en Eshhjpannhaza, porque tienen más que calado lo fachosos que son.
Dejense de cuentos neo-maoistas.
Vaya Gran fuste!, otro “exótico” amigo del fascio! A ver si se te pega algo de libertad, y de paso algo de educación y respeto.
Qué prodigio de documentación y finura intelectual, el mensaje de Gran Fuste, ¿eh?
Es la marca de fábrica del fascismo. Cuanto más se oponen, más demuestran que mi tesis es la correcta.
Con infinita paciencia (que es la virtud de los fuertes) le ruego a Gran Fuste (¿Etólogo de disfraz?) que me acredite:
1. De dónde deduce que yo soy fascista (atención al argumento subyacente, que es de traca: yo, que digo que el fascismo es de izquierdas, ¡soy un fascista por esa causa!)
2. De dónde deduce que yo soy nacional[ista].
3. De dónde deduce que yo soy católico.
4. Y, sobre todo, a qué se refiere con los cuentos neo-maoÃstas, porque me tiene todo intrigado.
El argumento de Snipfer me parece el mas acertado: las denominaciones izquierda y derecha estaban bien para los tiempos de la revolución francesa.
Ignacio, yo prefiero el término “subhumano”, mucho mas recurrido por los americanos. Tiene un cierto regusto sabiniano que lo hace muy incorrecto polÃticamente. Y en cuanto mentas al demonio, ves asomar un cuerno por detrás de la puerta.
Anoche, -ya muy tarde- escribà algo muy parecido a lo que ha escrito Snipfer, (algo más extenso) y no le dà a enviar por creer que era demasiado simplista; pero es una definición muy sencilla, y muy real.
En cuanto a estos que se aprovechan de la “libertad de expresión”, para escupir sus miserias, me dan mucha lástima, pero mucha.
Freelance, ¿te parecÃa malhumorado el otro dÃa?
¡Vaya, ho, qué refatal me expreso! ¡Hasta la risa la pronuncio mal!
Piezas, tú con tu profundidad analÃtica de costumbre. Y sÃ, claro que parecÃas malhumorado, y hasta corrido y abochornado. Aún me lo pareces, jÃjate.
Por cierto, sigo bibiendo sin ber nada, tú ya me entiendes.
Ya, free, levamoshacer. Será la paralÃs facial que me dio cuando pequeño. O será la proyección esa que dicen.
Remacho mi comentario anterior:
Para mÃ, el fascismo (genérico: fascismo, nazismo, falangismo, corporativismo) es una teorÃa polÃtica totalitaria, intervencionista y socializadora. Partiendo de la base que etiquetar a un movimiento polÃtico como tal, es cosa relativamente difÃcil, cabe apuntar que:
1) En Italia, Alemania y España hay fascistas que se considera(ba)n de izquierdas y de derechas. Las JONS decÃan ser más revolucionarias que Falange Española. FE de las JONS decÃa ser más revolucionaria que FET de las JONS (Movimiento Nacional)… y todo asÃ.
2) A la hora de analizar las cosas, conviene acudir a los grandes balances. Las masas conservadoras apoyaron el fascismo, el nazismo y el franquismo.
3) Estas ideologÃas eran bastante más anticomunistas que anticapitalistas. Los discursos de Arrese eran eso, discursos. Franco terminó aplicando un desarrollismo pseudocapitalista.
4) La violencia polÃtica en Europa Occidental solÃa aplicarse entre fascistas y comunistas.
5) No toda la ultraderecha es fascista, aunque casi todos los fascistas son ultraderechistas. Aunque digan una y otra vez que no.
En fin. No digo que el fascismo sea un fenómeno tÃpicamente ultraderechista, pero lo que no creo que sea es un fenómeno izquierdista. Es la tesis de los falangistas auténticos, jonsistas, republicano-fascistas y otros grupúsculos que apenas tienen entidad. La realidad es que los partidos de izquierdas (socialistas y comunistas) fueron perseguidos en estos regÃmenes mucho más que los demás, aunque todos estuvieran prohibidos. Este dato me dice que de izquierdas, más bien poco. Seamos realistas. El socialismo de estos movimientos era un socialismo no-marxista, no-de-izquierdas, era un corporativismo conservador.
Un saludo,
HacÃa tiempo que no leÃa una interpetación tan peregrina sobre Arendt. ¿En qué lugar asocia ella antisemitismo y socialismo? Más
bien al contrario (El totalitarismo). De ahà su polémica con otros autores judÃos que la acusaron precisamente de ocultar el antisemitismo de izquierdas precisamente por su compromiso con el socialismo.
Y respecto al resto, no tienes ni idea de lo que dices. La idea del genocidio se remonta a varios autores de izquierda como Proudhon y Duhring. Sin su inspiración el antisemitismo de Acción Francesa y movimientos contemporáneos en Austria y Alemania no habrÃa existido. Me he asomado a tu bitácora por una cuestión de buen talante -no lo haré más; es una pérdida de tiempo- y encuentro lo de siempre. Mendacidad y cultureta de tercera mano. Eso sÃ, muchas palabras. Un poquito de rigor, por favor.
http://www.freelancecorner.net/2007/05/25/antisemitismo-totalitarismo-arendt-golmar/
¡Ah del castillo! Nadie responde.
Libertymad es malo. No quiere jugar con Gonorrito.
Ya te digo. Le pasa lo que a ti, Jelli: que entra por lana y sale trasquilado. A él, por lo menos, le da el caletre como para darse cuenta de cuándo ha metido la pata y para correr un tupido velo. Tú, sin embargo, eres tan falto que insistes una y otra vez, mostrando al respetable tu absoluta incapacidad intelectual, aprovechando que en la esgrima dialéctica, al contrario que en la del acero, uno puede seguir tirando estocadas sin ton ni son ignorando que lleva ya semanas muerto.
Si ya lo dice Federico: Franco era Rojo.