8 comentarios

  1. Jellinek Julio 4, 2007 @ 14:47

    Pues yo creo que Fernando Torres ha hecho bien. En Liverpool puede aprender y ganar títulos. Y hubiese sido una pena que el chaval acabase como Julen Guerrero…
    Lo que está muy interesante es cómo se las va a arreglar Rijkaard con esa cantidad de delanteros. ¿Cómo lo ves tú, Gonorreo? ¿Te parece que Messi y Henry son compatibles?

  2. Freelance Julio 4, 2007 @ 15:15

    Decididamente, Nelson.

  3. The End Julio 4, 2007 @ 16:35

    Honrado por la promoción, Emilio. Entiendo que, aceptado que la frase de Zapatero es correcta en su contexto, pasamos ahora a debatir sobre la legitimidad del contexto. Vale, pero el humo del halago no cegará mis ojos ante diversos errores (y contradicciones y presupuestos improcedentes) que siembras en este texto, demasiados o demasiado importantes como para poder señalarlos en un solo comentario :-)

    El yerro más aparatoso consiste en fingir que “cuestión de Estado” y “problema de Estado” son lo mismo. Ni la sanidad, ni la educación ni la administración de justicia, ni tantas otras materias que podrías haber aducido, son susceptibles de riesgos como los provocados por los terrorismos separatista e islamista. Una mejor o peor sanidad (educación, admón de justicia, etc.) no es capaz de “romper España” ni de atentar contra su “integridad territorial” (caso del terrorismo separatista) como no es capaz tampoco de modificar contra naturam la política exterior (caso del terrorismo islamista). Una “cuestión”, como mucho, entorpece el funcionamiento del Estado o, en plan más racial, de la Nación. Un “problema”, en cambio, amenaza con su pervivencia. De ello concluiremos por tanto que el tratamiento que ha de darse a un “problema” ha de ser sustancialmente distinto al que merece una “cuestión”.

    Esa es justo la pregunta que te haces párrafos después: “Se trata ahora es de saber si la política antiterrorista tiene determinados rasgos diferenciales con respecto a cualquier otra materia de gobierno que la hagan susceptible de ser extirpada del debate entre partidos”. Noto al respecto alguna vacilación, o más bien alguna sombra de contradicción, respecto de cuanto escribiste en el artículo motivado por el asesinato de los turistas españoles en Yemen. Manifiestas allí, con razón, que el terrorismo islamista ha emprendido una guerra “contra nuestro orden ético, jurídico y social, contra los valores de la libertad y la vida”. La respuesta a la pregunta que ahora te haces la tienes en germen en tus propias palabras: ¿en cuál otra materia de gobierno que no sea la política antiterrorista nos enfrentamos a una guerra contra el orden ético, jurídico y social y contra los valores de la libertad y la vida? En ninguna otra.

    Sentada esta excepcionalidad, se sigue de nuevo que el tratamiento que ha de recibir ha de ser igualmente excepcional. Así, pues, si en todo lo demás la batalla navajera es lícita, ¿no sería mejor que en este campo tan crítico para la propia pervivencia del Estado nos abstuviéramos de estrechos partidismos? Respondí antes con un aforismo evangélico, pero puedo hacerlo en términos militares: mal general es el que permite que sus soldados diriman en la trinchera querellas internas en lugar de responder al fuego enemigo. Una inocente mirada a los últimos tres años revela que las víctimas del terrorismo —AVT, Manjón— son utilizadas por unos e insultadas por otros, perdiéndonos todos en inútiles broncas de carácter patológico donde los únicos que recogen beneficios son los mismos que piden champán y langostinos para celebrar un atentado. Igualmente, estamos viendo que no pasa ni media hora hasta que nos echamos encima los muertos en Irak, Líbano o Yemen. Los que nos odian y pretenden destruirnos contemplan encantados que nos odiemos entre nosotros y a nosotros mismos y que, enfangados en el odio, lleguemos a considerar que el propio odio es una sabia vara de medir.

    Mira lo que has escrito, por ejemplo: “La política antiterrorista del PP era materialmente la correcta en términos estratégicos y éticos (…) La política antiterrorista del Gobierno actual (… es …) ineficaz e inmoral”. Extraña que la base en que apoyes tu censura de fondo del Pacto tenga un dudoso carácter moral y un más que discutible criterio de eficiencia. Se supone, y si no hay que demostrarlo, que ambas políticas (la del PP y la del gobierno actual) tienen idéntico propósito: terminar con el terrorismo. ¿Por qué, entonces, una es ética y la otra inmoral? ¿Solo en base a tu preferencia ideológica personal? ¿Sabes que hubo más muertos en atentados durante la vigencia del Pacto (contando el 11-M o sin contarlo) que durante los tres años de Zapatero? ¿En qué criterio de eficiencia, entonces, fundas tus cálculos para decir que una política era estratégicamente correcta y la otra es ineficaz? ¿Solo en base a tu preferencia ideológica personal?

    Sigo luego. Pero a esto ya se puede replicar.

  4. The End Julio 4, 2007 @ 18:02

    Viene de arriba.

    Coincido contigo en que, en una democracia como debiera ser esta, la continua crítica entre partidos o entre poderes es lo deseable y lo saludable. Pero con ello nos instalamos en el deber ser, no en el ser. Un abismo se abre entrambos grados dialécticos, como sabes. El ser es que nuestra democracia, en cuanto a controles independientes y separación de poderes, apesta a cadáver. Ni la derecha ni la izquierda, heredera una del franquismo y permanente conato totalitario la otra, quieren cambiar una situación que les resulta ventajosa en todos los sentidos. Basta darse un garbeo por cualquier foro izquierdista para percibir horrorizado que, deslumbrados por el electoralismo al que por fuerza han sido abocados por la historia, los votantes de PSOE o IU ni siquiera comprenden el concepto de separación de poderes (en línea con Alfonso Guerra, que entre otras barbaridades de profano en democracia hasta fue capaz de afirmar, allá por mediados de los años 80, que la Junta de Gobierno de la Real Academia Española tendría que reflejar la composición partidista del parlamento). ¿Y qué decir de los foros derechistas? No sé si lo comprenden, me pierdo entre tanto apocalipsis y tanto insulto.

    Es en este lamentable panorama en el que debemos incardinar la crítica de lo posible o lo imposible, es decir, determinar si es “legítimo un pacto entre partidos políticos que excluya cualquier asunto del debate público”. ¿Por qué no va a ser legítimo (entendiendo, de paso, que la asunción del Pacto no equivale a que en su seno no se diriman disputas incendiarias, como así ha sucedido en ocasiones)? ¿No nos hurtan de entrada la posibilidad de elegir directamente a nuestros representantes? ¿No somos humillados por el señor que en la bancada del Parlamento levanta un dedo o dos para indicar que voten sí o voten no? ¿No se nos priva de una justicia independiente de presiones e intereses políticos? ¿No brillan por su ausencia los organismos independientes de control gubernamental o societario? ¿Por qué, en fin, va a ser peor que los partidos escamoteen del debate partidista el tema más sensible, capaz por sí solo de encabronar a todos contra todos si no se cumple la parte del contrato democrático que figura en el título de tu artículo (”legítima expresión de la voluntad popular”)?

    No discutiremos por eso, me parece. Y tampoco mucho por la alusión al punto 1 del Pacto, que yo no he traído a colación por más razón que responder a Bazán que el terrorismo es considerado por los dos grandes partidos “un problema de Estado”, y por consiguiente que “en materia de terrorismo hacer oposición al gobierno no es solamente hacer oposición al gobierno. Es hacer oposición al Estado”. Respecto a qué punto es más importante del Pacto, lo juzgo una discusión bizantina. Todos. Ninguno. Es como ponerse a discutir qué párrafos son más importantes —no más musicales o más conseguidos— en una novela, como si las funciones narrativas, estructurales o estéticas pudieran juzgarse en pie de igualdad.

    Por penúltimo, responder a tu deficiente crítica del consenso, producto de una mala intelección de los términos que empleas. El consenso, en sí, es un valor éticamente relevante, claro que lo es, todo acuerdo entre partes lo es. Ahora bien, si introduces mermas y vicios (políticas que empeoran circunstancias, derechos que nos sustraen) ya no hablas de consenso sino de confabulación, que puede o no ser un valor éticamente relevante en función del objeto de la misma. De modo que para concluir si “la crítica a la política antiterrorista como legítima expresión de la voluntad popular” es aceptable, me figuro que habría que continuar nuestro animado debate decidiendo si el Pacto fue un consenso o una confabulación.

    Cierro con una reflexión a propósito del sobreinterpretado escándalo de FA. Si alguien quiere una frase terrorífica de Zapatero (y de Llamazares y otros), puede escoger cualquiera en la que el interfecto afirme que la invasión de Irak ha causado centenares de miles de muertos. Trasladado al ámbito doméstico, eso equivale a decir que la culpa de los atentados etarras es del Estado español por existir. Puro discurso terrorista.

  5. zpeurobananero Julio 5, 2007 @ 1:56

    Es vergonzosa la frase falsa, tan extendida hoy entre la rancia regresía progre, de que el PP actúa de manera irresponsable por hacer oposición en materia antiterrorista. La única novedad proviene de que el PSOE ha abandonado el consenso tradicional de los dos grandes partidos de lucha CONTRA ETA. Como ciudadano, estoy contento de que el PP se haya opuesto a este proceso vergonzoso de negociación política que muy probablemente no ha acabado, sino que está a la espera de lo que suceda en las próximas elecciones.

    Creo que es legítimo hacer oposición en materia de Seguridad Nacional, aunque hay que distinguir:

    1. - Oposición razonada, como la actual y tradicional del PP, sobre la base de que no pueden ofrecerse precios políticos a cambio de que se deje de matar. Es decir, oposición contra una política que no es antiterrorista, pues no es contraria a los terroristas.

    2. - Oposición basura, demagógica, dirigida al progre medio que es de naturaleza imbécil, como la desarrollada por el señor ZP cuando estaba en la oposición. Ante las detenciones de unos terroristas por la policía (terroristas hoy condenados) inició con IU una campaña vergonzosa en la que se acusaba al Gobierno de racismo, islamofobia, de detenerlos por el mero hecho de ser “un poco morenitos y querer dedicarse a tareas del hogar”. Se dijo que el PP quería generar alarma social.

    Las hordas asnales progres y los estómagos agradecidos balbucean sus consignas:

    “ES INDECENTE QUE EL PP CRITIQUE EN MATERIA ANTITERRORISTA, NUNCA SE HA HECHO”

    FALSO

    Qué poca memoria:

    http://www.youtube.com/watch?v=ytj5gFG7PIY

    “(En materia de terrorismo) Hacer oposición al gobierno no es solamente hacer oposición al gobierno. Es hacer oposición al Estado�

    Qué poca vergüenza:

    http://www.youtube.com/watch?v=etf7_vAF8Ww

    OJO LO QUE DECÃ?A EL CARROÑERO ZANCUDO: “Eso es lo que quiere la opinión pública, que se den argumentos, no sólo retórica sobre la Seguridad Nacional”

    ¿No dice hoy lo contrario? ¿Qué es lo que quiere la gente, que se den argumentos o que no se hable de política antiterrorista?

    Con una diferencia: hoy el PP no quiere que se pague un precio político a ETA. ¿Qué quería entonces el PSOE e IU? ¿Que se dieran ordenes a la policía para que no detuviera a terroristas si estos pertenecían a alguna minoría de moda?

    La demagogia ya alcanzó límites insólitos en la legislatura pasada:

    http://www.youtube.com/watch?v=gsSFqmHzeqc

    Hay que ser hijos de puta.

    PD Qué bajo ha caído el filósofo de Leipzig, de escribir “Allgemeine Staatslehre” a payaso de edad mental de cinco años.

  6. Bazán Julio 5, 2007 @ 8:42

    Excelente la idea de promocionar el tema, Emilio. Creo que así podréis argumentar con más libertad.

    Digo podréis porque yo dejo el tema aquí con esta opinión.

    A mi juicio, en mi criterio, tal como yo veo las cosas… el presidente del Gobierno no tiene ni el más mínimo argumento capaz de rebatir la argumentación que yo mismo escribí en el post del otro día. Porque él sabe perfectamente las reservas con que se firmó el pacto de marras, lo que ya se estaba haciendo, y lo que pensaba hacer después. Y en consecuencia se envuelve en el cargo, se engríe en la magistratura que posee, se infla de altivez intelectual (para ser soberbio hace falta otro bagaje) y suelta que criticar su política es poner a España (¡nada menos!) en entredicho. Ése es el contexto mental (hasta donde yo puedo juzgar a Rodríguez Zapatero, que creo que no es poco) en que fue expresada la frase.

    Sí, hablamos del Rey Sol. Cuánto se está pareciendo a José Bono.

  7. The End Julio 5, 2007 @ 9:31

    Malos tiempos para la teórica…

  8. Freelance Julio 6, 2007 @ 14:30

    Desconocido pero ya muy estimado The End:

    Antes que nada, te agradezco muy sinceramente tu esfuerzo al responder. Salta a la vista que has invertido tiempo, trabajo y conocimiento en todos tus textos y eso es un honor que le haces a los lectores de esta bitácora y que me haces a mí. Como sabe cualquiera que haya leído esta bitácora con cierta asiduidad, yo acepto de buen grado todos los comentarios que los lectores van dejando, pero cuando se trata de comentarios enriquecedores y razonados siento que el esfuerzo de mantener la bitácora merece realmente la pena.

    A tal señor, tal honor: no querría yo devolverte mal por bien y dar curso a una respuesta menos trabajada que la tuya, aunque me costará trabajo que sea tan brillante. No obstante, existen cuestiones novedosas en tu argumentación, tanto de matiz como de fondo, a cuenta de las cuales me gustaría discrepar, para lo cual necesito dedicarle al asunto un tiempo del que ahora no dispongo. Creo que haré como en el blog de Becker y Posner, donde primero colocan un artículo y luego, casi siempre, otro respondiendo a los comentarios de los lectores, de modo que colgaré un nuevo artículo en la portada del blog con mis reflexiones sobre el tuyo. Espero tener tiempo este fin de semana.

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