9 comentarios

  1. The End Julio 9, 2007 @ 17:01

    La primera de esas dos cuestiones menores a las que quería referirme es la afirmación de The End sobre qué punto es más importante del Pacto Antiterrorista, como si yo hubiera dicho en alguna parte que determinado punto es más importante que otro. Como he manifestado más arriba, el pacto podría alegarse como fuente de legitimidad de los propios actos a condición de cumplirlo entero, y también he dicho que el punto 1 contradice el principio de separación de poderes, pero no he dicho nada sobre qué parte es más importante y qué otra lo es menos. Creo que aquí mi interlocutor construye un pequeño hombre de paja contra el que poder disparar más a gusto.

    Es, sin duda, una cuestión menor, pero comoquiera que estás todavía corrigiendo detalles no estaría de más de más que eliminases este punto menor o lo reescribieses, porque basta asomarse a tu anterior artículo sobre la cuestión para leer, de tu teclado, lo siguiente:

    No se puede uno refugiar, como hace el Gobierno del PSOE, en la obligación de cumplir el punto 1 después de haber incumplido todos los demás. Es necesario recordar que el punto 2, a mi juicio mucho más importante, se refiere a una cuestión material, no formal como el 1, que es ni más ni menos el compromiso de negarle a ETA cualquier posibilidad de éxito a la hora de conseguir sus fines políticos.

    Si lo mío es un hombre de paja, lo tuyo debe ser improvisación para salir del atolladero… :-)

  2. Freelance Julio 9, 2007 @ 17:09

    No, más bien descuido, porque atolladero no había :-P

    Lo corrijo en lo que merece, que es poco; yo no he basado ningún argumento en esa afirmación.

  3. The End Julio 9, 2007 @ 17:19

    Aunque la nueva redacción sigue siendo incorrecta (”pero no he dicho nada sobre qué parte es más importante y qué otra lo es menos”), esperaré a mañana a responder. Así, de paso, cabe que te des cuenta de otros “descuidos” y hasta es posible que modernices tu diccionario, porque citas desde una edición pasadita de fecha.

  4. Freelance Julio 9, 2007 @ 17:36

    Me voy a tirar el pisto, hombre: cito de memoria :-P

    Espero la respuesta. Como te he comentado, yo ya he dicho más o menos lo que quería decir, pero seguro que a los lectores les encantará leer lo que tengas que decir tú.

  5. The End Julio 10, 2007 @ 11:26

    Gracias, Emilio, por el tiempo, esfuerzo e interés que has dedicado a debatir con un desconocido. Pienso que la discusión tiene cierta relevancia y solo puedo lamentar que, aparte lo que puedas añadir en comentarios de respuesta a estos míos, todo vaya a terminar aquí. Ojalá en otras bitácoras exploren lo que aquí hemos expuesto ambos. Intercambios de esta índole sobre esta materia no son habituales por más que imprescindibles, y luego pasa lo que pasa y se lee lo que se lee. Dicho esto, comprenderás que me resulte imposible señalar las fallas, “descuidos”, trampas, omisiones y brotes de Derecho creativo de tu texto con cuatro líneas. Me excuso ante ti y tus lectores por la extensión a que necesariamente habré de llegar.

    Así que comienzo me tropiezo con la primera en la frente: haber conculcado ostensiblemente en varios de mis párrafos nada menos que “el conjunto o sistema de normas que constituyen el Estado de Derecho o Democracia Constitucional» en tanto que marco y referencia de nuestra discusión. Sin embargo, yo diría que, desde mi primera intervención (no sé embeber enlaces, así que ni lo intento), he mirado la frase zapateril contra el fondo del Pacto Antiterrorista y tanto tú como luego Bazán no habéis hecho sino responderme con dicho Pacto de fondo. El colmo es que, descuidos al margen, tu segundo artículo está dedicado casi en su integridad a la legitimidad o no del Pacto. ¿Has conculcado tú también, por tanto, el conjunto o sistema de normas que constituyen el Estado de Derecho o Democracia Constitucional? Pues no lo sé, pero parece que entonces hablábamos de lo mismo y ahora no.

    Antes de seguir con los puntos enjundiosos tengo de nuevo que corregirte el vocabulario: en habla ordinaria, para calificar la frase de Zapatero es indistinto utilizar la voz “correcta” (libre de errores o defectos, conforme a las reglas) que la voz “legítima” (conforme a leyes), pero habida cuenta del ilegítimo uso que de la voz legítimo haces en tu ejemplo siciliano —no me seas como los venezolanos, que a todo llaman vaina— me veo en la obligación de señalar que caes en el reduccionismo del vocabulario especializado. En el contexto del Pacto, la frase de Zapatero es más correcta que legítima, pues el Pacto no es una ley sino unas reglas acordadas.

    La sustancia de tus primeras afirmaciones, incluidas inesperadas notas a pie de artículo, consiste en negar la validez de la afirmación de Zapatero, haya Pacto o no, porque «vulnera de forma clamorosa el principio de separación de poderes y consiste, básicamente, en la consagración de un área de impunidad del Ejecutivo fuera del control democrático a que éste tiene que estar sometido por parte del Legislativo». Esto, querido Emilio, no se sostiene, y ya le puedes poner notas a pie de artículo que no pasará de ser Derecho desiderativo.

    Alguna crítica ya la hice en comentarios pero escribes como si no la hubieras visto: en la práctica, el Pacto PP-PSOE o PSOE-PP implica que 2 de los 3 poderes que existen en el Estado (el ejecutivo y el legislativo) trabajan de consuno, con la particularidad de que entre ambos, sin ayuditas de los demás partidos, pueden bloquear votaciones, promulgar leyes (como la Ley de Partidos), modificarlas al gusto (como el Código Penal), manejar el tercer poder en la dirección deseada (vía Fiscalía, vía CGPJ, vía comisarios infiltrados o vía cabeza de caballo bajo la colcha) y hasta promover la reforma a fondo de la Constitución, ya que ambos suman más de tres quintos de cada una de las Cámaras. No se da, pues, la situación garycooperiana que pintas, sino la de dos en la carretera.

    Por otro lado, también objeté que la asunción del Pacto no equivale a que en su seno no se diriman disputas incendiarias, como así ha sucedido en ocasiones, significando esto que el control del Legislativo simplemente se traslada del Canal Parlamentario de TV a una reunión a puerta cerrada, exactamente igual que sucede, sin que se vulnere ni conculque nada, con la Comisión de Secretos Oficiales o con partes selectas de comisiones de investigación, o como sucedería si alguna vez hubiera un pleno del Congreso o del Senado de carácter secreto, previsto en el artículo 80 de la Constitución. Que el ciudadano no vea el control, e incluso que nunca conozcamos el detalle de lo controlado, no equivale a ausencia de control ni a vulneración de principios democráticos. Se supone («deber ser») que nuestros representantes parlamentarios se ocupan de ello.

    Pero es que, aunque no existiere Pacto, el artículo 105b CE sustrae de los principios generales de transparencia y publicidad dos materias que son competencia exclusiva del Ejecutivo (arts 8.1 y 104.1 CE):

    «b) (La ley regulará) el acceso de los ciudadanos a los archivos y registros administrativos, salvo en lo que afecte a la seguridad y defensa del Estado, la averiguación de los delitos y la intimidad de las personas.»

    Traducido para legos, que no es tu caso: queda a discreción del Ejecutivo que nos enteremos de ciertos detalles que afecten a seguridad y defensa del Estado, lo que incluye la política antiterrorista, lo cual, llegado el extremo, se concreta mediante la clasificación como secreto de esto o aquello. El Tribunal Constitucional ha tratado históricamente de conciliar la plena efectividad de los derechos fundamentales (23.2 CE) con la tutela de derechos de terceros que pudieran ser afectados por la revelación de secretos. Centrándonos en el control parlamentario, el derecho a la información de un diputado, en ese caso de lesión de derechos de terceros, queda a expensas de acreditar de modo harto convincente que la información solicitada al Ejecutivo —y negada en un principio por este— resulta estrictamente necesaria para el mejor desempeño de la función parlamentaria. Pedir por pedir, como que dice el TC que no. Excuso decir que con mayor razón sería así en el transcurso de unas negociaciones con terroristas que cuentan con el beneplácito mayoritario del Congreso.

    A mayor abundamiento, y para cerrar este primer comentario, recordemos un episodio ocurrido, pese a todo, el 21 de marzo de 2006. Ahora Rajoy está pidiendo las famosas actas para que «Zapatero pruebe su inocencia» (sic! sic!). En la fecha indicada, en la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso…

    http://www.elmundo.es/elmundo/2006/03/21/espana/1142964975.html

    Sigo más tarde. Pero a esto ya se puede replicar, claro.

  6. The End Julio 10, 2007 @ 17:30

    Viene de arriba, Emilio 1 y/o Emilio 2, que me he enterado de tu múltiple personalidad y ya no sé a quién me dirijo.

    En resumen de lo anterior, que ha sido forzosamente sintético, el Ejecutivo, mediante la frase zapateril, no está reclamando ninguna área de impunidad o similar pues, constitucionalmente, si las cosas se ponen chungas, ya dispone de ella. Por eso precisamente, porque legalmente no tiene pito que tocar, Rajoy pide las actas de la negociación con excusa tan cuestionable (”para probar su inocencia“) y, como demuestra el enlace, con aspavientos de damisela falsamente ofendida en su virginidad.

    Comenzando con un argumento que no se sostiene, y que invalida la mayor parte de lo que has escrito sobre él o en su derredor, no asombra que te vas obligado a más ligerezas para rellenar agujeros:

    «No hay ningún criterio válido en el ordenamiento jurídico para estimar que el terrorismo es un tertium genus que demanda soluciones tan excepcionales como para subvertir los principios democráticos constitucionales, lo llamemos galgo o podenco»

    De esta afirmación tan rotunda excluiremos la Audiencia Nacional, ¿verdad? Muchos lo consideran un tribunal de excepción (prohibidos por 117.6 CE), y ciertamente no faltan razones para coincidir con ellos. Creado antes de la Constitución mediante un decreto ley, salta a la vista que vulnera el derecho al juez natural u ordinario que marca el 24.2 CE. No digo que no sea conveniente, pero, dado que la Audiencia Nacional se ocupa de los delitos de terrorismo y hurta a por ejemplo a los etarras, generalmente vascos y vascas, su derecho constitucional al juez natural, si no es una solución excepcional para un problema excepcional, igual es otra artificiosa disquisición como esa de “problema de Estado” y “cuestión de Estado” :-)

    Dices a continuación que “de ninguna parte de nuestro ordenamiento se deduce que, por esa razón [de la mayor gravedad], sea justificable subvertir precisamente el sistema de valores que el terrorismo pone en jaque (la separación y control recíproco entre poderes, el imperio de la ley, la soberanía popular, etc.) para combatir al propio terrorismo“, y me repito candorosamente que tal aserto será verdad en un país donde no se modifique la ley del menor con acuerdo PP-PSOE para, pese a que el obstinado ordenamiento no permita alegrías de esta naturaleza, crear el Juzgado Central de Menores en la Audiencia Nacional cuyo único fin es juzgar a kaleborrokeros de entre 14 y 18 años. Es decir, un chaval quema mobiliario urbano en Albacete porque está experimentando con gasolina en vez de con gaseosa y es juzgado en Albacete; el mismo chaval hace lo propio en Ondarroa y es juzgado en Madrid. Suena también a excepcionalidad de alguna clase, pero no estoy seguro.

    Por tanto, es evidente que sí existe vacilación y sombra de contradicción entre lo que has venido manteniendo en esta serie de artículos (que no siempre ha sido lo mismo aunque lo parezca) y lo que dijiste sobre los turistas españoles asesinados en Yemen. Movióla: “¿Cuántos muertos tendrán que caer todavía para que refundemos el concepto de guerra y nos demos cuenta de que nuestro mundo entero vive sumido en una? ¿Cuántos muertos más para que nos decidamos, de una vez por todas, a ganarla?” Me pregunto para que tenemos que refundar ningún concepto guerrero si no es para adecuarlo a estas…. excepcionales… circunstancias, nunca antes sufridas ni conocidas por España a esta escala.

    En lo que sigue sueles quedarte con las hojas pero no con el rábano, táctica dialéctica lícita que a veces ejecutas con gracia y, alguna vez, con desgracia:

    Precisamente para evitar que los soldados se dediquen a dirimir sus propios pleitos en vez de responder al fuego enemigo, el ejército está organizado jerárquicamente con mandos que, en tiempo de guerra, gozan de un poder absoluto sobre sus inferiores que desde luego no procede de la soberanía delegada de éstos, porque el objetivo del Ejército es ganar guerras, no elaborar y promulgar leyes ni llevarlas a efecto. Del ejemplo propuesto deberíamos hallar la conclusión de que, entonces, sería bueno organizar el Estado a la manera de un ejército donde unos (pocos) mandan y otros (muchos) obedecen basándose no en el principio representativo, sino en la pura disciplina.

    Francamente, lo importante del ejemplo castrense no era la figura del general ni su representación arquetípica del ejército. Podría haberlo puesto así: “Es de locos que los soldados diriman en la trinchera querellas internas en lugar de responder al fuego enemigo”. ¿A que se parece mucho a refundar conceptos cuando hay declarada una guerra contra nuestro orden ético, jurídico y social y contra los valores de la libertad y la vida? Siendo ese el rábano, no veo que hayas dicho nada al respecto.

    También deslizas alguna originalidad en lo que viene a continuación. Si te he entendido bien, durante el último gobierno de Aznar (que transcurrió casi todo él bajo los efectos del Pacto) este tuvo de facto el monopolio del derecho al navajeo y al partidismo en política antiterrorista, ya que “por la propia lógica política, este partido no puede renunciar al beneficio partidista que obtendrá de la política antiterrorista desarrollada por su gobierno cuando ésta resulte o sea presentada como eficaz“. Es, sin duda, una interesante aportación, sobre todo si la empleamos a fondo en lo ocurrido tras el 11-M.

    Sigo luego.

  7. The End Julio 10, 2007 @ 21:22

    Viene de arriba, Emilio bipolar, y termina abajo.

    Comentando el párrafo donde aduzco dos valoraciones contrapuestas tuyas sobre la política antiterrorista en función de quién la dirija, dices que no has hecho una censura de fondo del Pacto. Quizá sea un problema de entender qué significa “censura de fondo”, pero hace un artículo decías que el Pacto no era legítimo y contenía un punto antidemocrático. Ahora añades o precisas que el punto 1, el antidemocrático, “contraviene las leyes políticas fundamentales del Estado, donde se consagra el principio de la separación de poderes“, pero que el resto te parece un buen reflejo “de lo que han de ser los principios inspiradores de la lucha antiterrorista dentro del respeto a la ética, a la ley y a la estructura política del Estado“. Dejaremos de lado que el punto 1 no dice nada que no esté en la Constitución y que no se repita en varios de los siguientes puntos que te parecen asumibles. Bastante he criticado arriba que tu interpretación es errónea. Y además todo el mundo tiene derecho a contradecirse.

    Dicho lo cual voy a ver si deshago la desafortunada tergiversación que haces de mis palabras a propósito de la mencionada comparación de valoraciones, tanto más deleznable cuanto que creo haberte dejado bien claro en qué tipo de democracia creo. Dices:

    Me causa sorpresa que The End considere igualmente aceptables a priori las políticas del PSOE y del PP en materia antiterrorista basándose en el argumento de que comparten “idéntico propósito�

    No sçe de qué te sorprendes. Yo a priori no soy adivino ni victimista cerril ni sectario. Porque una política la ejecute la derecha y otra la izquierda, yo, a priori, no alabo la una y detesto la otra ni viceversa.

    Sigues diciendo:

    yo pensaba que todos estábamos de acuerdo en que, en democracia, el fin (el propósito) no justifica los medios, y que el ejercicio de la democracia se basa precisamente en el empleo de determinados y tasados medios, y no otros, para lograr cualesquiera fines;

    De donde se sigue que tú, a priori, ya consideras que la izquierda no va a ajustarse a esos determinados y tasados medios, mientras la derecha sí. Houston, tenéis un problema.

    Sigues:

    medios entre los cuales no están la negociación con bandas de criminales, el reconocimiento de esotéricos (e inexistentes) derechos históricos colectivos, la utilización de la fiscalía del Estado con fines políticos o el amoldamiento de la Justicia a las diferentes situaciones e intereses coyunturales

    Lo cual dices como si los distintos gobiernos de Aznar no hubieran incurrido en tales defectos invalidadores. Pero lo hicieron: Movimiento de Liberación Vasco; promesas de tratamiento generoso; un parón en las detenciones de etarras que duró varios meses (entre septiembre de 1998 y marzo de 1999, cero detenidos, ni en Francia ni en España); excarcelación y acercamiento de presos; Martín Fluxá, Secretario de Estado de la Seguridad, diciendo que “el proceso … será largo, no podrá haber nunca vencedores ni vencidos“; Fungairiño, Fiscal del Estado, hablando de instrumentos que podían facilitar la reinserción de terroristas; invitación a etarras huidos a que regresaran sin miedo a ser juzgados; el Ejecutivo aprobando que el Estado sea el que pague a las víctimas las indemnizaciones; Abarca, entonces líder de la AVT, declarando su particular rebelión cívica: “Sabemos que quienes han destrozado nuestras vidas saldrán pronto a la calle, tan campantes, y que no van a pagar ni cárcel ni dinero. Lo aceptamos porque no queremos ser un obstáculo para la paz, y no hay más remedio.“… Todo ético y eficiente. O todo amnésico y deficiente.

    Y rematas:

    Sentado esto, la contabilidad de los muertos es irrelevante (dentro del presente debate; a los afectados ha de parecerles del todo relevante y, pese a todo, en general no respaldan con ningún entusiasmo la política de Zapatero) y tiene un tufo a argumentum ad populum bastante conspicuo.

    ¡Eh, pero es que no fui yo el que eligió el término eficiente para definir la política antiterrorista de Aznar! ¿Qué conspicuo significado tiene en tu jerga el término eficiente, término, por demás, finalista? Es decir, ¿por qué usas un término cuya gracia consiste en conseguir un efecto determinado sin que importen los medios? ¿Quieres decir que el “efecto determinado” buscado por la política de Aznar no era reducir la contabilidad funeraria? ¿Que no era terminar con el terrorismo? ¿Era otro? ¿Morir con estilo y dignidad? ¿Eso querías decir con eficiente?

    Pasaré por alto el párrafo maldito con el gran “descuido” al que ya aludí ayer en el primer comentario de este hilo. Solo dejar constancia, como digo en el tercer comentario, de que sigue conteniendo una falsedad y de que no hubo ningún hombre de paja por mi parte: sí, hay puntos del Pacto que te parecen más importantes que otros, así lo escribiste hace un artículo.

    Volvamos a la corrección de vocabulario. No sirve de mucho, Emilio, adornarse con ejemplos plausibles y ejemplos detestables si le vamos a llamar a todo “esta vaina”. Tirando de diccionario actualizado, resulta que consenso (acuerdo producido por consentimiento entre todos los miembros de un grupo o entre varios grupos) y confabulación (dicho de dos o más personas: Ponerse de acuerdo para emprender algún plan, generalmente ilícito ) significan lo mismo pero se distinguen en el pequeño matiz de la licitud (y poniéndonos quisquillosos y etimológicos en otros dos: voluntariedad y dinámica). Así, lo que acuerde una banda de ladrones siempre será una confabulación salvo que acuerden entregarse a la justicia sin condiciones. Que sea bueno para ellos tal o cual reparto de botín es indiferente y no convierte un fin ilícito en lícito ni transforma una confabulación en un consenso. Subsiste, pues, el error conceptual que señalé.

    Y solo me quedaría volver a lamentar otra tergiversación de mis palabras en tus párrafos finales, pero hay obligaciones que me tendrán ausente un par de días y debo dejar el teclado ahora mismo. Maldita sea.

    He dicho. Leeré tus réplicas, si las hay, o las de cualquier otro, si las hubiere, a mi regreso :-)

  8. Bazán Julio 11, 2007 @ 9:57

    Por alusiones. Escribes: “… desde mi primera intervención (no sé embeber enlaces, así que ni lo intento), he mirado la frase zapateril contra el fondo del Pacto Antiterrorista y tanto tú como luego Bazán no habéis hecho sino responderme con dicho Pacto de fondo…”

    No exactamente. O quizá es que no supe hacerme entender. Personalmente creo que dicho Pacto fue repudiado de facto antes incluso de que Rodríguez llegara a la Presidencia, y en consecuencia también es mi impresión personal que para él dicho Pacto no le ligaba de ninguna manera aun antes de 2004. Por eso cuando fue presionado por Rajoy su única respuesta fue la del soberbio: “¡Cómo osa criticarme! ¡Usted no sabe con quién está hablando!”

  9. Freelance Julio 13, 2007 @ 17:25

    No entiendo lo de Emilio Bipolar y lo de las dos personalidades de Emilio (que soy yo y tengo una única personalidad). ¿Me lo explicas, por favor?

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