La hipocresía mató al ciclismo.

Quienes hemos montado alguna vez en bicicleta con algo de asiduidad hemos experimentado en nuestras carnes esa frase famosa que dice que no se suben seis puertos en seis horas con un plato de espaguetis. El escándalo del positivo por transfusión homóloga del ciclista kazajo Alexandre Vinokourov, ganador de una Vuelta a España y de varias etapas en el Tour de Francia, es apenas el último de un largo reguero de casos semejantes que ya se llevaron por delante en su momento a grandes ciclistas como Marco Pantani, Roberto Heras, Jan Ülrich, Raimondas Rumsas, Iván Basso o Floyd Landis.
No es una medida sabia el negar la evidencia, y la evidencia es que todos los ciclistas, en mayor o menor grado, se dopan. Probablemente, todos los deportistas de élite, aunque la saña con que las autoridades persiguen el dopaje en el ciclismo (en Francia es un delito perseguido penalmente) no conoce igual. Produce vergüenza escuchar o leer las declaraciones de periodistas y directores de equipo increpando ahora a Vinokourov como lo hicieron en el pasado con Landis, Pantani o los demás, felicitándose cínicamente porque “un tramposo” haya sido descubierto. Todos saben que el resto de ciclistas son tan tramposos como lo pueda ser Vinokourov, con la única diferencia de que al kazajo le han descubierto por un mal cálculo en los tiempos, en las dosis o en cualquier otra cosa.
La persecución del dopaje en el ciclismo es una muestra (una más) del afán censor de los gobiernos y de su fatal arrogancia al querer controlar aquello que sólo al ámbito de la intimidad de las personas pertenece. Es de una hipocresía monstruosa pretender que la salud de los ciclistas le importa a alguien en todo este montaje: bastante más riesgo para la salud es lanzarse a más de 100 kilómetros por hora por las empinadas laderas del Mortirolo, el Tourmalet o el Angliru; bastante más riesgo representa el mero hecho de llegar a ciclista de élite, profesión con una esperanza de vida realmente corta debido a los sobreesfuerzos físicos continuados, aun en ausencia de cualquier clase de estimulante. Y, en todo caso, el riesgo es algo que el deportista adulto asume o no asume según su propio criterio, libremente.
Ignoro si ahora seguirá siendo igual (probablemente no, y las zarpas de los gobiernos censores habrán hecho presa también en ese noble deporte), pero el culturismo, que es otro deporte donde el uso de estimulantes es imprescindible para obtener resultados realmente competitivos, resolvió el dilema con gran sensatez: las diferentes federaciones admitían campeonatos open donde los deportistas no pasaban controles de ningún tipo y podían administrarse anabolizantes y otros potenciadores de la musculatura; y campeonatos que llamaban “limpios” donde los competidores se sometían a controles antidopaje y donde, lógicamente, estaba prohibido recurrir a ayudas externas aparte el simple entrenamiento. Luego, el público escogía qué tipo de campeonato le gustaba más. Hasta donde yo sé, ambos tipos de certamen convivieron largos años ante la aceptación del público y los patrocinadores.
Mientras el ciclismo no afronte con valentía una solución semejante y los gobiernos no reconozcan la libertad individual, seguiremos viendo cómo las hienas señalan al caído mientras cruzan los dedos por la espalda. Y probablemente quienes amamos el ciclismo nos veremos privados de él más pronto que tarde.
Actualizado.
Interesante ejemplo de visión contraria sobre el mismo tema en el blog Hilando en la Red.
Posted on Miércoles, Julio 25 2007
Author: Freelance
Filed under: Cultura
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Coincido bastante con tu análisis, y ayer tratándo de exponérselo a mis familiares me cayó de todo, en fin. La solución que tú propones es algo sensato y de gran facilidad para llevar a cabo, como las carreras de coches, las hay con coches inmodificables, y las que el equipo mecánico es tan importante como el piloto.
No es una postura muy popular, Snipfer, pero creo que es la única que deja a salvo la libertad individual de los deportistas y los derechos de los espectadores. En esto, como en casi todo, la propaganda de los gobiernos ha difundido en toda la sociedad un pestilente aroma a hipocresía.
Lo cierto es que todos los deportistas “de élite” toman, yo conocí hace algunos años a un corredor de fondo semi-profesional. “Semi” quiere decir que no podía vivir de correr pero si que se sacaba algún dinero extra. No podía creerme la cantidad de pastillas que tomaba el buen señor para correr. ¿Era doping? ¿Donde se marca la diferencia entre lo legal y lo ilegal? ¿Tomar vitaminas es doparse? ¿Micebrina “una al día? ¿Ginseng? ¿Café? ¿Porqué uno no se puede hacer una auto-transfusión?
Lo ideal, lo de siempre: libertad y transparencia. Como sigan así, en cinco años se quedan sin Tour. Si se dejaran de imposturas el ciclismo saldría ganando: podríamos tener al equipo Novartis contra el Glaxo-Wellcome. Cada uno dice libremente lo que toma y a correr, nunca mejor dicho.
Pero eso supondría asumir que los ciclistas son seres humanos adultos capaces de tomar sus propias decisiones sin que les cuide papa-estado. Peligroso precedente.
Lo del ciclismo ya es una cosa muy grabe, yo puedo entender que se dopasen antes cuando no había tantos controles porque no eran pillados y asi mejoraban su rendimiento, subían posiciones y ganaban carreras, pero no entiendo porque lo hacen ahora, porque al final siempre los van a pillar, porque son sometidos a miles de controles y tarde o temprano van a dar positivo… entonces ¿Por qué lo hacen? si tarde o temprano van a ser pillados.
También he escrito sobre ello en mi blog, aunque creo que mi opinión difiere, al menos parcialmente, de tu opinión y de las que se han expresado en algunos de los comentarios. Soy pesimista acerca del futuro del ciclismo, pero no creo que todos los ciclistas se dopen. Creo que hay que buscar soluciones y me parece bien que se penalice el dopaje. Si no el ciclismo se convertiría, ya definitivamente, en un deporte consistente en ver quién se “mete” sustancias más sofisticadas que potencien al máximo sus facultades, en algo así como un concurso de laboratorio. Además creo que, en muchos de los casos, el ciclista no actúa por decisión propia, sino incitado por otros, motivado por la presión, no sé, pero no toma la decisión libremente -reconzco que habra casos en que sí deciden ellos mismos-, por lo cual esa libertad individual está coartada. Puede que me equivoque, pero esta es mi opinión. Un saludo.
Joder, ¿no es un poco sacar las cosas de quicio?
Hay unas reglas, y si no las cumples, haces trampas. Quejarse por que existen reglas y decir que “es papá Estado, que está tocando los cojones”, es mear fuera del tiesto. Es como decir que a ver cuando permiten pegar patadas en los huevos en fútbol, y nos dejamos de intromisiones en la libertad personal del individuo. Eso de que doparse es una cuestión privada es como decir que ponerle motor a la bici también lo es. Si quieres competir en el Tour, acepta sus normas. Si quieres competir pero conduciendo una moto, preséntate a otra cosa. Yo con mi Grande Punto gano el Tour.
Y el hecho de que todos se dopen, no es excusa. Al haber controles, existen límites en lo que realmente se meten, y si alguno se pasa, será más fácil pillarlo. Si no existieran límites, el ciclismo sería cuestión de quién está más loco y está dispuesto a ser una bomba de relojería.
Fidel, tu opinión y la mía no son diferentes. Naturalmente que hay que respetar las reglas, yo lo que propongo “de lege ferenda” es que se cambien las reglas y que cada uno pueda tomar lo que quiera. Lo del “Estado” es diferente, es que no se que pinta el Estado declarando delito lo que uno puede o no puede tomar, eso será una cuestión entre los organizadores del Tour y los corredores. Cuando un futbolista zancadillea a otro no viene la policía a detenerlo.
Estoy de acuerdo con lo del Estado, no debería declarar delito que alguien tome drogas. Pero yo creo que la libertad individual no tiene nada que ver con que las reglas del Tour no permitan el doping y haya controles; se supone que si participas aceptas voluntariamente las reglas. Y creo que tiene su sentido, no es lo mismo el culturismo que el ciclismo. En culturismo se trata de aumentar el volumen de los músculos, pero en ciclismo todo gira en torno al corazón. Si se admitiera el dopaje sin límites participar con intención de ganar sería como jugar a la ruleta rusa. En otros deportes el estado físico es muy importante, pero no es lo único, en ciclismo prácticamente sí.
No sé qué dice realmente el CP francés. Una cosa es que se pueda pensar que las drogas no deberían estar ilegalizadas y otra es que en una competición donde está en juego bastante dinero, pueda castigarse que alguien juegue sucio. Al doparse no hace algo que le afecta exclusivamente a él. El dopaje no es sólo una superstición, tiene efectos espectaculares en el rendimiento, y por tanto perjudica a todos los demás que no han dado positivo, bien por no doparse en absoluto, bien por hacerlo de forma controlada, para que no se pueda notar. Si a un mierdas le dejas doparse a saco puede ganar el Tour perfectamente, siempre que no haya otro que haga lo mismo. Es una conducta que afecta a terceros, pues no está permitida, se supone que otros no lo hacen pero uno sí, y por ello llega antes y gana un dinero que sería para otro. Estas engañando(1), provocas un perjuicio patrimonial a otro/s (2), y lo haces con ánimo de lucro (3). Huele a estafa.
Que cada uno disponga libremente de su cuerpo con su dinero y no toque la cartera a los demás.
El ciclismo ha muerto y quitar el dopaje no creo que lo resucite. No digo que no venga bien racionalizar o regular mejor que es lo que se puede o no tomar y los controles.
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