Visto en la prensa.

Alejandro Magno portaba, como símbolo de su poder y su gloria, un escudo de bronce con la cabeza de la Górgona Medusa y una divisa que rezaba: supra fortunam, arbitrium meum. Algunos siglos después, Hugo Chávez quiere que su voluntad esté por encima, no sólo de la suerte, sino incluso de los husos horarios. La Górgona Medusa venezolana se propone cambiar el metabolismo de sus paisanos obligando a que, cuando sean las siete, los relojes de su país marquen las seis y media.
Esta semana, el diario The New York Times, entre otros, informó que el presidente Hugo Chávez tiene previsto adelantar media hora los relojes en Venezuela. Chávez reveló el plan en su programa dominical de TV, en un discurso que fue considerado por los medios como “divagante”. La reacción no se hizo esperar, y mucha gente recordó la escena de la película Bananas, de Woody Allen, cuando un delirante se convierte en presidente de un país latinoamericano y anuncia que a partir de ese momento “la ropa interior será usada del lado de afuera”
Puede leerse el artículo completo, de Luciana Binaghi, en Diario Exterior.
En Minuto Digital, por su parte, nos hablan de topillos, que tampoco hay tanta diferencia por lo que se refiere al nivel intelectual. Podría ser que los topillos que están causando estragos en amplias zonas de Castilla y León hubieran sido introducidos por hábiles y sapientísimos ecologistas. La intención puede haber sido alimentar a las rapaces, se supone que a aquellas rapaces que los molinos de viento de Gamesa hayan dejado con vida.
En medio de toda esta polémica se ha sabido que la proliferación de los topillos podría haber tenido su origen en una irresponsable campaña llevada a cabo por grupos ecologistas que habrían soltado cientos de estos animales para que sirviesen de alimento para las rapaces. La especie escogida para favorecer la abundancia de alimento para estas aves, parece que no tiene nada que ver con el topo autóctono, de mayor envergadura y con un nivel reproductivo muy inferior al topillo causante de la plaga. Ya en la provincia de Palencia, principal afectada por la plaga de topillos, se vivió en el pasado un episodio parecido cuando con el ánimo de repoblar el cangrejo de río se soltaron cangrejos americanos, que terminaron con la especie autóctona.
De todas formas, confieso que, en esta batalla, yo estoy a veces del lado de los topillos. Sin ánimo de frivolizar sobre el asunto, si los topillos fueran lo bastante selectivos como para arrasar los cultivos improductivos y subvencionados, harían un gran bien a la economía nacional y a la causa de la libertad. Lo malo es que los animalitos no escogen y parecen a pique de zamparse también la próxima cosecha de Ribera del Duero.
Posted on Martes, Agosto 28 2007
Author: Freelance
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Hay que ver lo que aprende uno en el Internet. Por ejemplo que Alejandro Magno no usaba el griego o el macedonio sino el latin, o sea la lengua de lo que en su tiempo no era mas que un oscuro e irrelevante poblacho del centro de Italia.
No, es que a mí me pasan dos cosas:
1. Que no sé griego.
2. Que la divisa de Alejandro me la aprendí en latín gracias a un maravilloso libro titulado “Tratado completo de la ciencia del blasón”, de D. Modesto Costa y Turell. Curiosamente, D. Modesto citaba la divisa de Alejandro en latín mientras que la de Agamenón (griego lo mismo) la citaba en castellano: “este es el terror del género humano”.
En todo caso, si lo hubiera escrito en castellano (”sobre la suerte, mi voluntad”) a nadie hubiera extrañado, y eso que Alejandro tampoco hablaba, que se sepa, castellano
La convencion implicita es que o se da la divisa en la lengua del resto de la obra (como la de Agamemnon) o en la lengua original por lo cual a menos que el libro estuviese en latin (1) se da a suponer implictamente que Alejandro llevaba una divisa en latin en su escudo. Y ya serí raro.
(1) Cf Sebastiane: la unico pelicula en latin de la historia del cine.
Yo, reconociendo mi propio error (producto de un cierto afán de adornarme que, bien se ve, es una cosa que suele salir mal), creo más bien que, en el caso del libro de Costa y Turell, que fue escrito en el s. XIX, el empleo del latín es un recurso cultista muy de uso en aquellos tiempos. No le reproches a D. Modesto; en este caso, la metedura de pata es sólo mía.
De todas formas, tampoco hay que rasgarse las vestiduras. Casi toda la cultura griega nos ha llegado a través de traducciones y comentarios latinos, empezando por la grafía y pronunciación de la mayor parte de los nombres griegos.
Hablando de todo un poco, ¿qué es mejor: “Agamemnon” (forma latina de Ἀγαμέμνων utilizada literalmente en otras lenguas, pero no en castellano) o la forma castellana “Agamenón”?
No creo que le correspnda a un francés decidir sobre la forma castellana de Agamenóan o Agamemnon.
En francés se usa la segunda forma pero las aproximaciones desde otras lenguas son distintas.
Ah, pues un placer que un francófono se pase por estas páginas. A mí con el francés, lo confieso, me pasa un poco como con el griego, que lo desconozco ;P
Por lo que he podido ver, casi todos los idiomas utilizan la forma Agamemnon. Pero en castellano casi siempre se “castellanizan” los nombres grecolatinos, no como en otros idiomas donde se suele emplear una grafía que respeta en lo posible la pronunciación originaria.