The Munich tragedy.
Hoy hace 50 años que el rutilante Manchester United, llamado a arrebatar al Real Madrid de Distéfano, Gento, Puskas y Kopa el cetro de Rey de Europa, se perdió bajo una tormenta de nieve en el aeropuerto de Munich.
Siete futbolistas del United murieron en el acto; unos días después, a causa de las heridas, murió también Duncan Edwards, de quien se dice que, de no haberse truncado su carrera de aquel modo, podría haber figurado en el selecto olimpo de los dioses del fútbol junto a Distéfano, Pelé, Maradona y Cruyff. También murieron en el accidente varios miembros del staff técnico del United, siete periodistas y otras tres personas más, y un par de futbolistas, aunque supervivientes, se vieron obligados a abandonar la práctica del deporte.
A falta de una casta guerrera a la que idealizar como en el Medioevo, la modernidad ha mitificado a los ases del deporte construyendo a su alrededor un culto ferviente y tenaz, y las competiciones deportivas cobran la apariencia y la importancia de los viejos torneos donde los Campeones riñen para pasmo del público. Huizinga dejó escrito que toda actividad humana tiene algo de juego; nada de extraño tiene, pues, que las multitudes entronicen a los grandes deportistas, que les eleven a la categoría de los mitos, que vivan vicariamente a través de sus gestas y triunfos una vida plena de excitación y de éxito con que rellenar los vacíos de la rutina y la monotonía en las cuales habitamos casi todos.
Parece entonces justo recordar hoy a las leyendas del United, eternamente semifinalistas de aquella Copa de Europa del 58. Farewell, Busby Babes.
Posted on Miércoles, Febrero 6 2008
Author: Freelance
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Descansen en paz.