El menguante superávit.
En general, los analistas políticos creen que Rajoy hizo bien en el debate del pasado lunes al centrar su análisis en los efectos microeconómicos de la crisis que afecta a España, y que hizo menos bien Zapatero al responder con grandes promedios macroeconómicos que el ciudadano de a pie, en general, no termina de entender. Yo también lo creo, porque el debate tiene mucho de escenografía y de lo que se trataba era de conectar con los votantes, no de meterse en profundidades para las cuales, me temo, ninguno de los candidatos está especialmente preparado.
Pero hay datos macroeconómicos sobre los cuales no cabe llamarse a engaño, y esta semana hemos tenido noticia de uno, que ya José Luis Balbás se trajo en la libreta al debate de A Fondo del lunes pasado: el superávit de las cuentas públicas se ha reducido a la mitad en el último año. Ha caído, concretamente, un 50,8% hasta situarse en el 0,13% del PIB. La razón de la reducción hay que buscarla, no sólo en el incremento del gasto, sino sobre todo en la caída de los ingresos, cosa mucho más preocupante y mucho más relacionada con el ciclo económico. La práctica totalidad de los impuestos (con la única excepción del de Sociedades) han registrado descensos en sus recaudaciones, descensos que están ligados a la caída en la actividad económica.
No es necesario explicar el fenómeno porque se explica por sí solo. Tampoco es necesario explicar que buena parte de las promesas electorales formuladas por el PSOE, y también por el PP, deberían financiarse con cargo a un sistema que está dando claras muestras de agotamiento, regulado el ejercicio venidero por unos presupuestos que, sólo unos meses después de su aprobación, se demuestran ya poco realistas e inasumibles.
Un ama de casa que contemplase cómo los ingresos del hogar disminuyen y los ahorrillos vuelan habría emprendido un sabio plan de choque meses atrás, reduciendo gastos y haciendo juegos malabares para estirar cada céntimo. El Gobierno, sin embargo, ha preferido dormirse en los laureles, disimular ante los ciudadanos y seguir tirando de tarjeta, y el PP, que es el partido aspirante, no parece muy proclive a perder el gancho electoral que proporcionan las propuestas facilonas de más gasto público. El problema es que las cifras no suelen engañar y que la patada, finalmente, se la llevará el Gobierno, gobierne quien gobierne dentro de unos meses, en el trasero de los ciudadanos.
Posted on Miércoles, Febrero 27 2008
Author: Freelance
Filed under: Economía y Empresa, Nacional
Tagged: deceleración, presupuestos, Superávit
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No hay que ser un lince para mirarnos en los bolsillos y comprobar que, donde antes había dinero ahora solo hay pelusas.